Ale

Nostalgia / Comentamos la final de GH 15

ojo-gran-hermano Esto se acaba. De regalo tenemos sobredosis de ojo con BSO revisada. Ignoro cómo son las sintonías de los otros GH, pero tengo que reconocer sin rubor que la nuestra es maravillosa. Creo que el creador fue José Miguel Fernández Sastrón, ex marido de Simoneta Gómez Acebo, sobrina del rey emérito Juan Carlos. Los arreglos actuales no sé de quién son, el caso es que suena divina, mejor que nunca.

Pero justo ahora, cuando la estoy escuchando, no puedo evitar sentir una punzada de nostalgia, no sé bien por qué. Y esta vez a la nostalgia la acompaña el dolor de ser consciente de que la ganadora, con casi toda probabilidad, no va a ser esa chica ‘normalita’ y alta que estaba hace unos minutos hablando de cosas normales con desparpajo y algo de nerviosismo: que quién la esperará, que su madre esto, que su madre lo otro, que para qué depilarse si no la espera nadie… Divina en su (presunta) simplicidad la manchega. La madre que la parió puede tener la satisfacción de haber traido al mundo a una tía transparente, divertida y absolutamente normal. Y entiéndase por normal —si es el que el concepto puede acotarse— lo de comportarse con transparencia durante tres meses encerrada en una casa llena de cámaras, sin florituras ni excesos impostados para impresionar al respetable (con o sin ayuda externa e interna). Alejandra es la antítesis de su rival. Lo que la convierte en divina es justo el encanto de la sencillez sin artificios. Podría ser perfectamente la hija de cualquier madre, la hermana pequeña, o la mayor de cualquiera de nosotros. O esa prima con la que pasamos el verano en el pueblo. O quizá esa sobrina divertida, con la lengua un poco larga a la que hay que reprender de vez en cuando. Si esta historia la escribiera Jane Austen, por poner un ejemplo de defensora de valores denostados, sería nuestra heroína. Pero la realidad es que ni siquiera la escribe el Marqués de Sade, al que cité en algún ladrillo para narrar el futuro a través de una metáfora que finalmente se ha hecho realidad. La verdadera heroína de este cuento chino es la que encarna los valores que exporta Mediaset, y esta especie de hagiografía la redacta el Gato con la impagable colaboración de Frigenti y Belén Ro, a la sazón excelsos mamporreros de Tele5.

El resto depende de la capacidad de reflexión del sufrido telespectador, que en su inmensa mayoría es demasiado susceptible de quedar atrapado entre las redes que se crean para manipular voluntades con recursos facilones. En esta extraña contienda no cabe el eufemismo “que gane la mejor”. Los que no nos dejamos impresionar por maniobras torticeras tenemos claro quién merece el reconocimiento tras tres meses de encierro. Claro que a lo mejor no se trataba de eso.

Ale, sayonara. Nos vemos dentro de un rato, calcetineros. La nostalgia puede esperar.

Obsy

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Enladrilladora oficial de la Calcetinería. Un coñazo, pero en tuiter no me dejan pasar de 140 caracteres y aquí sí.
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