Una final extraña

Antes que nada, felicitar a Susana por su victoria y por su maletín. BNFl4R0CEAAH2NI Se nos presentaba la finalísima ayer con un duelo que empezó ya no tan igualado como nos habían anunciado ayer entre los dos primeros pero que de todos modos estaba bien disputado entre el primer y el segundo lugar.

Iremos al grano. Salió la primera Raky, con apenas un 11% de los votos. La verdad es que es un puesto merecido pues méritos ha hecho pocos incluso para esta posición. Su entrevista fue extraña, con una Mercedes llamándole preventivamente futuro cabrón a su novio y con una selección de vídeos que no hacían más que mostrar su anodino paso por la casa.

No deja de ser curioso que la que se podría considerar la heredera natural de los votos de la chupipandi se quedara en esos guarismos tan bajos.

Salió luego Desi, que contaba con un nada despreciable y sorprendente 23%. La de Umbrete había conseguido calar en buena parte de la audiencia, aunque no lo suficiente para llevarse el maletín.

Fue también rara su entrevista. Rara, porque fue la más extensa de las cuatro que hubo ayer y rara también porque cerraron los teléfonos para conocer al ganador durante la misma.

No quiero ser conspiranoico –básicamente porque si hubieran cerrado todos los teléfonos a las 10 en punto el resultado final hubiera sido el mismo– pero sí que es constatable que en su primera parte de la entrevista le pusieron los ataques o malos comentarios que recibió ella y no fue hasta que los teléfonos estuvieron cerrados que se nos mostraron los comentarios amenazantes y ofensivos que ella había lanzado, especialmente hacia Igor y a los gemelos.

La escena surrealista de la noche fue la espantada que dio la Walls levantándose toda indgnada de su asiento y yéndose de plató porque la Milá le había dicho que tenía “cara de vinagre”. No sé por qué se enfadó tanto, pues entre que iba disfrazada de lechuga y su cara de vinagre solo le faltaba un poco de aceite para completar la ensalada. sonienciam En fin, que la canaria tuvo su dosis de protagonismo (¿Harán una optativa por esas afortuandas islas llamada “Cómo levantarse e irse del plató de GH”?) y desapareció del mapa. Quizás estaba esperando la mínima oportunidad para hacerlo pues tanto el primer como el segundo clasificados habían sido sus principales enemigos en la casa y quizás quiso ahorrarrse ver su victoria.

Aún así es bastante raro que alguien se cabree con la Milá porque le diga solo eso de “cara de vinagre”. ¡Con la de repertorio que que tiene Mercedes!

Supimos finalmente en nombre de la vencedora: Susana con el 52’8% frente al 47,2% del vasco. Se alegró la mayoría de la bancada de exconcursantes e Igor se venía hacia los estudios.

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Raro fue también que cuando llegó en ese descapotabe blanco fuera increpado por alguna gente con gritos de “Igor falso”. La verdad es que nunca había visto nada parecido. Y si no raro, sí diferente fue el tono con el que Mercedes trató a Igor en su entrevista, mucho más amable con él que en anteriores situaciones.

La entrevista fue tremendamente corta y se centró básicamente en Desi y los gemelos. Y ya se acercaba la ganadora, Susana, a recoger su maletín.

Llego la murciana –esta sí, entre vítores–, fue abrazada por su familia y amigos, se sentó al lado de Igor y empezó su entrevista, primero compartida con el vasco y luego en solitario. También fue muy corta y apenas se pudo esbozar el tema de la presunta manipulación de Igor para pasar a especular sobre su futura relación con Gonzalo. Pepe le dio el maletín y en un plis plas teníamos ya las letras de crédito. Se acabó la final.

Una final que pese a lo ajustado del resultado careció de emoción y de ritmo y sobre todo de sustancia en las entrevistas.

Pero por ahí correteaba Argi, que había acudido a felicitar al ganador que sabía que sería uno de los suyos. Al ver a Argi uno –o sea, yo– no podía evitar pensar que hubiera sido la ganadora de calle de no haber sido expulsada injustamente por la organización. En cierto modo tanto los votantes de Igor como de Susana formaban parte de estas familias de nombres raros que se crean en GH: argistas, susargistas, susargigoristas, argigoristas… Denominaciones para dar y regalar pero siempre con un denominador común.

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Independientemente del nombre del ganador final, el argismo (en todas sus variantes) como concepto había vencido al wallismo y aunque no se llevara el maletín puede la vasca estar orgullosa de su paso por la casa y del apoyo que encontró en buena parte del respetable.

En definitiva, una final con unos dos primeros puestos muy disputados entre dos personas que acabaron teniendo una muy buena relación –y son de aplaudir las palabras de Igor para con Susana “me gusta competir, pero competir es también perder y creo que Susana se merece más que yo el premio”– y para esbozar una sonrisa con las de Susana “me sorprende haber ganado pero claro que me lo merezco”.

Una final extraña en la que la sombra de Argi planeó durante toda la gala, no pudiendo ser ajenos a pensar en lo que pudo haber sido y no fue.

Así lo hemos visto y así os lo hemos contado.

Ruego me perdonéis las imprecisiones o la vaguedad del texto. Es crónica de urgencia y estoy a punto de caer ya. Mañana tendréis un espléndido –como siempre– ladrillo de Obsy en el que desgranará más y mejor lo que ha sido esta edición.

Como diría ella… Hala, sayonara.

Acerca de Maroto

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Gran Jefe Calcetinero. Desde GH 14 en este cajón.
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