GFVIP: cuando el pueblo pide sangre

Hola calcetineros y amigos españoles, italianos, latinoamericano o desde donde sea que nos léais.

No tengo demasiado tiempo últimamente pero este mi refugio del blog me permite expresarme sin estar limitado a la limitación de caracteres ni a los ardores de twitter.

Vamos al lío.

¿Qué ha pasado en Grande Fratello VIP?

Para los que no estéis muy enterados, uno de los concursantes de GFVIP llamado Marco entró en el programa arrastrando algunos problemas psicológicos, entiendo que depresión y habiendo hecho saber a la casa sobre su estado y necesidad de ayuda lo que obtuvo mayormente no fue esa ayuda sino en buena parte el desentendimiento o vacío, en otra otra, confrontación y comentarios muy lamentables y en una pequeñísima parte apenas tres o cuatro concursantes confraternizaron con él.

A partir de ahí y durante las primeras dos semanas, el vaso de Marco se fue llenando de malos comentarios, broncas, desprecios, etc., hasta que cayó la gota que colmó el vaso y Marco abandonó.

Hasta aquí los hechos explicados lo más objetivamente que he podido. ¿Y qué es lo que pasa a partir de ahora?

Arde twitter.

Es un proceso para los que visteis Gran Hermano VIP 6 es bastante parecido a lo que pasó con Miriam Saavedra en cuanto reacciones y movimientos en las redes.

Empiezan a sucederse algunos movimientos que podríamos decir que son cánon.

El proceso

1. Peticiones de expulsión disciplinaria.

2. Se hacen recopilaciones de los insultos/desprecios que ha sufrido el concursante durante su estancia en la casa.

3. Llamadas al boicot.

4. Presión a los anunciantes.

5. Y al final, la reacción de la cadena.

Hasta aquí un repaso también bastante objetivo de cómo se suceden las cosas cuando «arde twitter».  Y ahora viene mi parte totalmente subjetiva.

Expulsiones disciplinarias

¡Estoy totalmente en contra de las expulsiones disciplinarias! Obviamente dejando de lado agresiones o actitudes que se incluyan en el código penal.  Lo expliqué en este artículo hace ya algunos años y sigo pensando lo mismo.
Por si os da pereza leerlo os hago un extracto aquí mis razonamientos principales:

GH/GF es un programa de telerrealidad ¿recordáis?

Creo que a algunos o quizás a nuevos llegados al formato se les olvida esto. No es un programa para dar ejemplo ni para educar a los niños. Es un programa que nos muesstra la «vida real» y en la vida real no todo es de color de rosa. ¿Queremos ver verdad o impostación?

Si queremos ver a gente de verdad en un entorno cerrado tendremos que asumir que acabaremos escuchando comentarios ofensivos, actitudes que nos parezcan mezquinas y un larguísimo etcétera de cosas que nos parezcan mal.

En GH/GF los jueces somos los espectadores

No acabo de entender esta necesidad de que «la organización» ejecute esas expulsiones cuando, si nos creemos el formato, lo que creo que deberíamos pedir es ejecutarlas «nosotros». Para entendernos, en un caso como en el que nos ocupa sí que estoy a favor de las nominaciones disciplinarias y si hace falta el voto flash.

Para los que visteis la última gala en la que se expulsó a Ginevra y se puso en voto flash a otros 4 del que solo se expulsaría a uno, yo lo  habría hecho diferente: poner a los 5 (Ginevra incluida) bajo voto flash y para cada uno de ellos la opción de ser expulsado o seguir en el programa. Y si se expulsa a los 5, pues se expulsa a los 5. Pero lo hemos hecho «nosotros». ¿Por qué esa necesidad de reclamarle a «papá» lo que deberíamos reclamar para nosotros?

GH/GF no normaliza nada

Otro argumento que me he encontrado es este: «es que GH está normalizando este tipo de actuaciones X». Disiento amigos, la labor de GH no es normalizar, es simplemente mostrar. Es la esencia del formato.

Efectos colaterales y paradojas

La turba

Decía el gran referente para el GH español, Tomás Blanco, que en este reality hay dos tipos de espectadores: el espectador-programador y el espectador-justiciero. El primero intenta conservar a los concursantes que dan más juego, aunque no le caigan bien y el segundo disfruta castigando a aquel concursante que tiene atravesado, o que es enemigo de su favorito o por mil razones más. Yo tiendo a ser de los primeros aunque reconozco que también he disfrutado siendo de los segundos (Hola, Sonia Walls, te queremos).

En este contexto de denuncia de bullying, y centrado ya solamente en la figura de Ginevra que fue la que dijo «si merece de essere bulliziatto» (hay que decir que se arrepintió antes de la reprimenda en la gala) se produce una cosa curiosa y nada edificante que es que, cuanto más arde twitter, más sube el tono de los tuits indignadísimos con ese bullying hasta que acabamos encontrándonos cosas como estas:

Os he puesto 6 o 7 tuits pero es que hay cientos en este mismo tono. Si realmente estás contra el bulliyng y el acoso… ¿cómo te crees que se sentirá una persona cuando llegue a su casa y se busque y vea esos cientos de tuits insultándola? ¿Realmente estás contra el bullying o tu sed justiciera te hace ejercerlo despiadadamente?

Debo decir que he ocultado los nombres de las cuentas de twitter para que no se produzca a su vez una reacción contraria con alguna de ellas y volviéramos a estar en las mismas. Stop a este círculo vicioso. En cualquier caso, mi percepción es que hay un porcentaje no pequeño de los usuarios que piden expulsiones disciplinarias a los que el porqué les es lo de menos. Que puede ser por esto, por el lenguaje, por la blasfemia o por lo que sea, que ellos estarán ahí siempre con la antorcha encendida felices con su caza de brujas.

La mala resolución

Otro aspecto colateral nada edificante en la gala de la expulsión de Ginevra fue su propia expulsión y llegada al plató.

Ginevra llegó a la gala bajo un evidente ataque de ansiedad, en un estado de shock en el que apenas podía articular palabra.

Si la lección que debíamos aprender de la expulsión de Ginevra se supone que pretendía ser la de respetar a la gente que sufre de problemas psicológicos, no se hubiera debido –de ninguna manera– hacer show en plató con una persona que estaba en ese estado.

Un sentido de la justicia reguleras

Creo que Ginevra no fue la que peor se comportó con Marco aunque sí la que dijo la peor frase. Sea como sea mi percepción es que con las expulsión de Ginevra se ha querido ser ejemplarizante, en el sentido desde la cadena han querido demostrar que no les tiembla la mano para expulsar a uno de sus activos más importantes –independientemente de esto, Ginevra estaba en todas las salsas. Ejemplarizante pero no justo. Había habido otros concursantes con peores actitudes respecto a Marco que Ginevra. Al final nos quedamos con que en realidad se castiga más el decir que el hacer y bajo mi punto de vista debería de ser exactamente lo contrario.

Epílogo

Para acabar solo puedo que aportar mi reflexión: cuando la masa pide justicia, la masa se convierte en turba, la sed de justicia se convierte en sed de sangre y estas cosas acostumbran a acabar mal. Lo del otro día fue un ejemplo de una mala resolución a un mal problema.

Y añado: todo lo que pasó el lunes en la gala de Grande Fratello ya nos pasó en España. ¿Y cómo acaba? Con la cancelación del programa. Cadena y productora no son malos intrínsecamente. Ellos quieren hacer un programa de entretenimiento, ganar dinero y no tener demasiados problemas. Cuando se ven amenazadas la segunda y tercera condición, pues lo más fácil es bajar la persiana y a por otros formatos sin 24 horas en directo y editados de principio a fin.

Es lo que nos pasó con Gran Hermano y lo que antes o después pasará con Grande Fratello.

Andad por lo segao.

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Acerca de Maroto

Gran Jefe Calcetinero. Desde GH 14 en este cajón.

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