Ella

ladrillo obsy txiki Buenas noches, queridos, excelsos, divinos, pacientes y honorables hipotéticos lectores de Calcetineros.

Mientras agoniza el enésimo intento de espabilar a la fauna y a la flora de Guadalix, aprovecho para dar unas breves nociones de biología al respetable. Iba a castigar al amante (¡o detractor!) de mis rebuznos ilustrándolo con algunos conocimientos impostados sobre hongos, algas, líquenes, simbiosis y parasitismo, pero me limitaré a citar a la RAE, que de tantos apuros nos saca:

simbiosis.

(Del gr. σύν, con, y βίωσις, medios de subsistencia).

 1. f. Biol. Asociación de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los simbiontes sacan provecho de la vida en común.

parasitismo.

1. m. Biol. Modo de vida y tipo de asociación propia de los organismos parásitos.

2. m. Costumbre o hábito de quienes viven a costa de otros a manera de parásitos.

Doy por hecho que el paciente lector no necesita demasiadas aclaraciones sobre la mención en este rebuzno de mi nueva afición. Si acaso puede entretenerse en clasificar la flora y la fauna de Guadalix en función de la interacción biológica más adecuada. O en las dos, si procede.

Desde el humilde punto de vista de la guapa (¡¡…!!) enladrilladora, simbiontes serían  todos los habitantes de Guadalix, cada uno en un grado y a su manera. Sin embargo parásitos, lo que se dice parásitos declarados sólo hay tres: Juanma, Jony y Hugo. Les viene de perlas el matiz de vivir a costa de otros ya que ninguno de ellos ha hecho méritos propios para estar a estas alturas en este ladrillo ni tampoco en Guadalix, con los egos por las nubes -para colmo- tras haber visto unos vídeos en los que una horda de inflamados seguidores se manifestaban por sus respectivas causas.

Parásitos declarados, y añadiría sin escrúpulos, son Juanma y Jony.  Ambos han utilizado con descaro a dos mujeres como escudo durante más de dos meses. En el caso de la presunta cabeza pensante de este par de primos (en dos de sus acepciones) es decir, el más alto de ellos, el que ha acabado encerrado en Guadalix para promocionar su escuela de surf vendiéndonos su estampa de sosias de Antonio Alcántara disfrazado de surfero molón a golpe de secador y estudiadas camisetas, y aquí tendría que hacer un inciso para que algún megafonero o tirador de pelotas le haga llegar el mensaje de las nefastas consecuencias del uso y abuso del secador en las testas de los futuros alopécicos, pero es que ni megafoneros hay este año… decía que Juanma parece haberse relajado en sus amoríos con la bella Azahara. No negaré que tener una relación -sea del tipo que sea- con la fatigosa, maniática y egocéntrica malagueña puede convertirse en una tortura, pero el hecho es que Juanma le ha dado carrete hasta que ha creído tener garantías para poder navegar solo. Y al vídeo de sus seguidores me remito. Además, y por otra parte, el tontolaba Jony está en la picota, por lo tanto necesitarían  -creen ellos- los apoyos de los seguidores de las primas. Y aquí irremediablemente toca mentar lo del parasitismo de la otra ameba barbuda ya que el otro día a punto estuvo de cagarla  y mandarla al carajo de una puñetera vez, que para eso está harto de ella y a sus caras de asco me remito. Nada grave, la tonta pobre de Yoli acepta cualquier limosna, además de dominar como nadie el arte de bordear con sus labios la comisura de los del objeto de sus deseos. Pero enseguida vuelve al redil, rebajando a cotas impensables la cuota de lo que le queda de dignidad. A ella le da igual. Ni siquiera parece tener en cuenta el sufrimiento del paciente adicto al vacío con el que nos castigan estos ejemplares durante esta edición.

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Jony trabajándose a Yoli
Juanma haciendo lo propio minutos después

El tercer parásito en discordia sería el niñato gallego, cuyo único mérito es haber aportado la compañía de una cabra monísima (a falta del Chuli y del Pai) para que el realizador tenga un lugar seguro al que enfocar cuando toque la correspondiente ración de censura. Hugo es maleducado, correveidile y antipático salvo en los guateques forzados que organiza la parte contratante los martes y los viernes. Y a veces, como hoy, ni eso. El concursante más joven de esta edición es un parásito en toda regla, según la percepción de esta humilde (¡y guapa!) enladrilladora tras haberse tragado en balde el ochenta por ciento de este encierro. El gallego se limita a pasar completamente desapercibido a no ser que esté bebido o limpiando la mierda que esparce su divina cabra por Guadalix. Lo de pasar desapercibido es preocupante ya que podría irrumpir en el último momento a lomos de Rubia sin hacer apenas ruido y adjudicarse el maletín.

Decía que el resto de habitantes sólo son simbiontes. Algunos, como Paula, comenzaron parasitando, tal y como sucedió con Omar, al que fagocitó en el inicio para alzarse  con el ansiado papel de prima donna de esta edición. Pero su simbiosis con Luis, que era el que quedaba libre y tampoco tiene un pelo de tonto, no le dejó otra opción. Ambos se benefician el uno del otro y lo saben. Sin embargo, si analizamos con detenimiento el contenido de sus discusiones buenrrollistas, se diría que los dos compiten en creatividad y ocurrencias. Gana él porque le sale solo aunque tenga la obligación de verbalizarlo y quejarse con gracejo cuando la hawaiana intenta hacerle la competencia, que para eso esto es un concurso de la tele. Pero ella es más barroca y complementa su amplio abanico de registros con su histriónica infinitipolaridad, que como bien sabe el amado e hipotético lector, es muy celebrada tanto por la parte contratante como por la legión de inflamados seguidores -alguno@s disfrazados de conejitos- que finalmente han sido absorbidos por la propaganda.

Recordemos que este año, a pesar de las magníficas sensaciones que proyectaba el cásting, la cosa no acababa de arrancar. Sólo Paulita se lió la manta ala cabeza con la puesta en escena adecuada al formato: carpeta, mamada en la ducha, alaridos, saltos, risas y lamentos. Lo demás fue coser y cantar. Hasta hoy, martes de presunta y agónica fiesta en Guadalix, en la que los aspirantes nos han deleitado con un par de bailes frente al espejo y poco más, salvo unas lagrimillas de Luis, que ya hemos dicho que no tiene un pelo de tonto y sabe que su cabeza está a punto de rodar hacia el plató aunque él juraba llorar porque le embargaban las emociones; y un tímido intento de vídeo por parte de Paula, que se ha quedado fugazmente encerrada en el baño. Luis ha ido al rescate y ha resultado que sólo tendría que haber introducido la maneta de la puerta en su correspondiente oquedad para librarse del encierro. Dará para unos minutos de vídeo con sus correspondientes risas enlatadas y la música circense de rigor.

El caso es que (la guapérrima) enladrilladora ha estado dos días fuera por asuntos, digamos, profesionales. En estas situaciones el Ipad complementa mis noches… El Ipad junto a un maromo de 1.90 tras una agradable cena regada con champán francés a la luz de las velas (si encarta) que se suele prolongar hasta la madrugada, como sucede en el caso de tantos hipotéticos y sufridos lectores. Lo de prolongar la madrugada, quiero decir, ya que nosotros, estultos borregos adictos a este despropósito, aceptamos unos meses de sacrificio porque adoramos esta putada infumable en la que se ha convertido Gran Hermano.

Decía que ayer noche tras un buen revolcón, con perdón, me dispuse a cuadrar el círculo con la intención de disfrutar de una madrugada en Guadalix. ¡Ah, ilusa! No me extenderé porque no es necesario, pero dormí ocho horas del tirón. Eso yo, porque ellos durmieron más de diez y hay documento gráfico que atestigua mis desvelos. A las seis de la mañana me desperté con el Ipad al borde del suicidio, es decir, bordeando peligrosamente el abismo que existía entre mi colchón y el suelo. Eché un vistazo por puro vicio en Mitele y encontré a Azahara tomando una infusión en su tálamo.  Continuó durmiendo, naturalmente. Ya llevaba yo más de cien kilómetros en el cuerpo cuando por fin sonó la música…Obsy   unaobservadora    Twitter

Inciso: mientras redacto esto ha sucedido un hecho paranormal en Guadalix. Jony se ha metido en la cama de Yoli. El en la de ella, repito. ¡Ay, si la ameba barbuda supiera que va a salvar el  culo una vez más por obra y gracia de la estúpida forma de gestionar esta mierda! Fin del inciso y captura.

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Tener que tragar a la tía ésta, me cago en tó.

Lo que en realidad quiero trasladar al querido lector es que Gran Hermano no es esta pandilla de previsibles y resabiados bufones aburridos, no. Somos nosotros, que tenemos los santos cojones de arañar horas al sueño, o de perder el tiempo en regalar jamones para tratar de evitar alguna que otra injusticia que se suele traducir en otra injusticia más… o incluso de redactar panfletos infumables, como éste que empiezo a terminar harta, cansada de pedir peras al olmo, a medio gas y como fruto del desencanto porque esto ya no da para más. El jueves, si un milagro no lo remedia, caerá Luis, el torero que  finalmente ha demostrado sus dotes con la muleta en Guadalix. Uno de los pocos concursantes entregados en esta edición que es la de Paula, verdadera responsable de la caída de otros que sí nos hubieran dado noches de gloria. Todo ello, claro está, con la impagable contribución de la parte contratante y su tendencia al chusquerío, que tan buenos dividendos parece arrojar.

A la rebuznadora a estas alturas se la suda quien se lleve el maletín. Ni siquiera confía en la esperanza que algunos incautos depositan en un presunto y próximo GH VIP porque a mí  lo que me gusta es observar a desconocidos, no a personajes prefabricados que saturan nuestras siestas a grito pelado con polémicas guionizadas.

Son ya más de las cuatro de la madrugada y en algún momento he de poner punto y final a esta tortura, pero no lo haré sin rematar la faena.

Habrá notado el avispado y sufrido lector que haya tenido el valor de llegar hasta aquí  que este ladrillo empieza con una disertación sobre biología, simbiosis y parasitismo. Habrá notado también que todos los habitantes de la casa son debidamente mentados (de mentar) y criticados, salvo ella, que es la que da nombre a este ladrillo porque la excepción confirma la regla. Ya habíamos quedado hace mucho tiempo en que putanesca es una salsa y hoy mismo hemos dejado claro que simbiosis es una asociación para obtener provecho de la vida en común.

Sin embargo ella no ha necesitado ni salsas, ni simbiosis, ni parasitar, ni mucho menos mendigar nada a nadie. Ella ha jugado sola, a pelo y sin carpetas, fabulando sobre mil perros imaginarios, cagándola para nuestro regocijo cada dos por tres con su boquita de piñón y escupiendo palabras a la velocidad de la luz. Sola, en un nido de abubillas hediondas con el único apoyo de su prima diluido entre barbudas pajas mentales. A pulmón y con el toto (sic) casi al aire; con las ventajas, pero sobre todo con los inconvenientes que supone la naturalidad en una competición absurda en la que se premia al que esté dispuesto a mamar más mierda para esparcirla cuando toque.

Ella, Alejandra, merece llegar a la final por méritos propios, por haber logrado que algunos recordáramos de qué iba esto antes de que todo se contaminara de mugre, por hacernos disfrutar con un soplo de aire fresco entre tanta vulgaridad disfrazada de excelencia. Por ser ella misma, sólo por eso. Gracias Alejandra.

aleyol
¡¡Smuacks!!

Hale, sayonara!

 

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Enladrilladora oficial de la Calcetinería. Un coñazo, pero en tuiter no me dejan pasar de 140 caracteres y aquí sí.
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