ELLAAAAAAA, leona, Miriam

La primera vez que vi a Miriam cantando pensé “cómo proyecta”. Transmitía seguridad y poderío, como si ya tuviera la mitad del camino hecho. Me conquistó primero su voz (siempre he sido de voces fuertes y potentes), pero en seguida me conquistó también por su personalidad.

Gallega, de 21 años, se definía como una chica alegre y sensible pero con carácter y muy exigente. Es cantautora y estudió Arte Dramático e Interpretación, haciendo sus pinitos como actriz en una serie para la televisión gallega. Además, cuenta con un single oficial titulado Me cansé de esperar.

Su carta de presentación para Operación Triunfo fue No te pude retener, de Vanesa Martín, tal vez por eso nos sorprendió a todos cuando a la semana siguiente hizo una gran actuación interpretando Runnin’ de Beyoncé junto a Agoney o, posteriormente, Malibú junto a Roi y Euphoria junto a Thalía.

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El traspiés

Impecable en afinación, ese carácter fuerte y brusco que la caracteriza (además de alguna salida de tono) provocaron que a cierta parte del público le costara empatizar con ella y dio la sensación de que eso se reflejó en el escenario. Con La media vuelta, Estoy hecho de pedacitos de ti y Que te quería llegó su gran obstáculo. El jurado valoró que le estaba faltando algo, que no acababa de transmitirles lo que cantaba y, a pesar de los esfuerzos, los múltiples ensayos y de todo el trabajo llevado a cabo, llegaron sus primeras nominaciones. Aquí podríamos entrar a valorar si fueron más o menos justas pero en lugar de eso pasaremos a hablar de cómo repercutieron en ella. Las primeras se las tomó como un toque de atención y un reto pero su 3ª nominación consecutiva la llevó a desestabilizarse emocionalmente y dejar patente que había perdido aquella seguridad con la que entró y que lo único que sentía en ese momento era angustia; sabía que algo fallaba en ella y, a pesar de los intentos, no encontraba la manera de corregirlo.

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Primeros pasos de Camina

A día de hoy, ya podemos disfrutar del himno de esta edición, Camina. Siempre que les veáis cantarla a los 16 podréis ver en Miriam un brillo en la mirada especial acompañado de una sonrisa de oreja a oreja. Cuando le dijeron que formaba parte de los 18 finalistas de OT, sintió la necesidad de sentarse a componer y de ahí salieron los primeros acordes del estribillo de lo que hoy es el himno de esta edición. Una vez dentro de la academia, se reunió con varios compañeros para seguir dándole forma a la canción hasta que todo el mundo formó parte de ella. Fueron muchas vueltas a la letra y a la melodía (donde Manu Guix pone su granito de arena) hasta que finalmente y gracias a la aportación de todos nació la versión definitiva de Camina, esa canción que a todos nos parece cursi y llena de tópicos y que aún así ha conseguido arrancarnos una sonrisa e incluso hacernos llorar de emoción cuando les vimos a los 16 cantarla juntos por primera vez; reproduciendo justo el momento que Miriam había visualizado en el coche antes de entrar a Operación Triunfo. Una ilusión que se hizo realidad. Enhorabuena.

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El resurgir

Y tras el bache con los temas semanales, como ante todo gran esfuerzo al final se obtienen resultados, llegó el resurgir de Miriam. Algunos considerarán que este momento llegó más adelante pero, personalmente, creo que su camino ascendente comenzó en Estoy hecho de pedacitos de ti. Durante esa semana pudimos conocer lo que hay detrás de ese muro, puesto que este empezó a resquebrajarse. Vimos a una Miriam mucho más sensible, que empezó a no tener miedo de admitir sus debilidades. Una Miriam que no se reprimía las lágrimas. Una Miriam menos segura de sí misma y más perdida, angustiada y frustrada. A veces tengo la sensación de que hasta que no se la vio realmente mal, a algunas personas les costó empatizar con ella y entender que tal vez el hateo hacia ella había resultado excesivo. Me cuestiono si era necesario haber llegado a ese punto para comprender que es una chica de 21 años tan humana como lo somos el resto y que se equivoca igual que lo hacemos todos. En cualquier caso, sirvió para que algunos empezaran a conocer de verdad a Miriam, otros habíamos comenzado ese camino antes. Y otros quizás aún no se hayan decidido a conocerla. A esos, decirles que se están perdiendo a una chica cariñosa, compañera, divertida, trabajadora, constante, luchadora, agradecida, autocrítica, responsable, protectora, disciplinada, sincera, natural, autoexigente.., entre otras muchas cosas.

Pero esta Miriam que veis ahora en el directo y que a muchos os da ternura ha sido la misma todo este tiempo. Es cierto que está más relajada y receptiva, como también es cierto que cada vez son menos y, por lo tanto, pasan más tiempo juntos y que los compañeros ahora la conocen más y nosotros también. Pero su esencia sigue siendo la misma. Sigue trabajando igual de duro, aprovechando cada clase ya sea de técnica vocal, de baile, de interpretación… Sigue siendo a veces brusca al hablar y la que no se calla una cuando algo no le parece bien. Sigue haciendo las mismas bromas a sus compañeros y sigue teniendo el mismo “pánico” a las muestras de amor. Por eso cuando la veáis dar un simple abrazo o beso podéis tener la certeza de que los está sintiendo de verdad. Sigue siendo la “madre” de muchos, la que se levantó porque escuchó a Alfred llorar, la que le apartaba el pelo a Mireya para que no lo metiera en el plato, la misma que quería prepararle el desayuno a Aitana para que la pastilla no le sentara mal y la que pedía a Nerea que se sentara bien en la silla para no caerse. Y la próxima vez que haga algo que no os guste, tened por seguro que seguirá siendo la misma Miriam que ahora os da ternura, la misma que ha sido durante todo este tiempo y que tal vez valorabais de una manera diferente (y en más de una ocasión injusta, a mi modo de verlo).

Volviendo a la Academia y a esa séptima semana, justo cuando nos encontrábamos ante la Miriam más vulnerable llegó la laringitis. Y, sorprendentemente, en lugar de venirse abajo le sirvió para venirse arriba. Para disfrutar más del cómo y preocuparse menos del qué. Para esa séptima gala le tocó cantar con Nerea, uno de sus mayores apoyos dentro de la Academia, y sólo quería disfrutar lo máximo posible de ese dúo. Además, llegó la firma de discos. Una firma que lejos de hacerle comerse la cabeza le sirvió como empujón anímico. Se sintió arropada y querida por el público como todos sus compañeros. Eso, unido a las buenas palabras del jurado, colaboró para ir eliminando la angustia e inseguridad que la habían acompañado durante las últimas semanas y comenzó a ver la luz al final del túnel. Y la leona volvió a rugir con I wanna dance somebody. Por fin pudimos verla con una buena puesta en escena, bailando, disfrutando y creyendo en lo que estaba haciendo. Por fin nos hizo a todos cantar que queríamos bailar con alguien.

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Sobre su repertorio de canciones en OT, personalmente me quedo con las ganas de ver a Miriam con otro tipo de canciones y en algunos duetos diferentes. Sin embargo, ella siempre dijo que quería entrar a Operación Triunfo para aprender y sin duda lo está haciendo. Ha evolucionado a nivel musical pero también personal, conociéndose mejor a sí misma como ella ha admitido. Y tengo la sensación de que aún tiene mucho margen de mejora hasta conocer su límite. Tiene capacidad para cantar, componer, bailar y actuar. Tan pronto puede cantar por Vanesa Martín como por Whitney Houston. Tan pronto puede sentarse con una guitarra y componerle algo a su pareja como empezar el himno de una edición de OT. Tan pronto puede sacarte una coreografía de urban como sorprenderte con los bailes de salón. Y tan pronto puede representarte que es lesbiana y tiene el coño cosido, debilidad por las vajillas y que come tigretones como emocionarte por cantarle a su padre, pareja y cuñada cuánto les quieres. Y, sobretodo, trabaja. Trabajo y constancia quizás sean las palabras que mejor la definan. Y cuando el león es trabajador y constante como la hormiga y derrocha talento por los cuatro costados sólo se le pueden augurar cosas buenas para el futuro. Sigamos disfrutando de ELLA.

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Acerca de Pipiola

Viendo y comentando series y programas desde que mi madre me parió. Relax, con sentido del humor. Ahí va la libre, cómo está la liebre. Apopiola, bitches.
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