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Galeros versus adictos y otras disquisiciones

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ladrillo-obsy[dropcap]E[/dropcap]ste es mi saludo de hoy porque no hay nada como poner una tía buena en la portada para aumentar el share. Soy consciente de que a la mitad del electorado le encantará mi gesto altruista y la otra mitad me tachará de machista o lesbiana, pero soy completamente hetero (con permiso de Aritz) filogayer y esteta, es decir, me aturde la belleza en cualquier escenario. Y Sofía, como el año pasado Azahara, es bella. A mi juicio, naturalmente.

La noche promete alguna trama más allá de los secretos y misterios que resulta que no son de fabricación casera. Al parecer el juego ha sido copiado de un programa francés parecido a GH llamado Secret Story que se basa precisamente en eso: en secretos, mentiras y convivencia. @jureando  y @DVDCano (¡gracias!) han tenido la amabilidad de explicármelo ya que en el minutado Quique y Michela hablaban sobre él. Tras un debate tuitero con su correspondiente vídeo, cortesía, cómo no de @gh_seguidor, hemos concluido que Quique es el presunto experto, aunque Miguela, tal vez por su condición políglota y viajera también está al tanto del mencionado programa.

Dejo pruebas y allá cada alma con sus conclusiones, que a mí en realidad me importa un pito.

…porque no hay cosa que la enladrilladora deteste más que tener que reafirmar su verbo florido con pruebas o citas literales. A eso ya se dedican otros. Lo mío es el pensamiento pseudo-abstracto y fluir hasta morir. O intentarlo.

Decía que la noche promete porque el sevillano de color que habla como un Montoya castrado ha pasado buena parte de la tarde ejerciendo como pagafantas de la atractiva y coqueta Sofía. En la cama, aclaro. Ella, a pesar de su fuerte personalidad y de su apariencia, no deja de ser una cría de diecinueve años aburrida en su encierro voluntario que sigue colgada de Jesuso, ese maromo impresentable que nos da la vida en ausencia de Maite. La enladrilladora, mujer y buena conocedora de los recovecos de la mente del gineceo provinciano, opina que la pamplonica pretende acceder al objeto de su deseo a través del negro antilibidinioso (ojo, que va en cursiva). El pagafantas, pues, se limita a ejercer de perrito faldero torpísimo… con soberbia de machote (por los cojones) ya que en ausencia de la zagala y ante la presencia de los otros machos alfa de la casa (por los cojones otra vez) nuestro negro, cómo no, la llama pécora con otras palabras mientras Jesuso promueve el hipotético coito, que a él le vendría divinamente para quitarse a la chica de encima (¡¡!!), aunque la rebuznadora barrunta que otro gallo cantará cuando ambos se encuentren peleando en la jungla de los platós. El caso es que el sevillano de color está nominado y echando los restos para fidelizar al posible carpeterío que, iluso él, cree que generaría su presunto y me temo que imposible revolcón con la maciza de la edición. Si por lo menos tuviera otro tono de voz…

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Jódete, Jesuso. Voy a hacer más bolos que tú y voy a salir en intervíu

Y aunque no era mi intención (todavía) emplear mi tiempo en sentidas soflamas contra Jesuso, no puedo pasar por alto su simpático complejo de hombre experimentado, atractivo, listo, cautivador, tiposo y divino de la muerte con aspiraciones en la vida. Es verlo caminar en gayumbos por Guadalix y caer rendida a su principal encanto: la estulticia, tan necesaria para nuestro vicio absurdo, si bien hay que reconocer que el catalán tiene grandes planes para su futuro inmediato y para ello está dispuesto a ejercer de villano sin escrúpulos. Pues bienvenido sea a nuestro mundo surrealista. Ya veo a nuestra adorada Merceditas metiéndole la lengua hasta la campanilla en el plató cuando le corresponda en una demostración de ésas que a ella tanto le gustan de supremacía femenina. Y en esto, por lo visto, consiste la igualdad, pero mejor cambio de tercio porque ya me estoy metiendo en asuntos farragosos y eso que he sido capaz de no mezclar las churras con las merinas y obviar lo del referéndum catalán. Que no cunda el pánico: sólo quería escribir que estaba hasta las narices y que Jesuso no parecía dispuesto a hacer carrera en otro país.

Escrito queda, aunque creo que tengo el deber moral de extenderme algo más sobre el particular a modo de inciso. Y es que llama la atención la radicalización en cuestiones de género, pero en direcciones opuestas: ellas reafirman su libertad a través del sexo en detrimento del respeto (recíproco, ojo) mientras ellos escoran hacia el machismo rancio y absurdo en el que caben todo tipo de manifestaciones denigrantes hacia el sexo opuesto. Lamentable todo, y lo peor, difícil de corregir. La enladrilladora tiene claro que la madre de Jesuso no le dio la hostia que se merecía en su momento. Con perdón señora, que a mí su hijo me viene bien para lo mío pero ni con un palo, oiga.

Fin del inciso y retomo o lo intento. Pido disculpas al sufrido e hipotético lector por enseñar las tripas.

Queda claro que existen dos GH’s. El de los galeros, que es el mayoritario y el que importa, y el nuestro. Somos minoría, adictos, viciosos, frikis casposos… Y hemos madurado tanto que ya nos dan igual los tejemanejes de la parte contratante. Nos conformamos con rebuznar aquí o en las redes. Yo, sin ir más lejos, ya no hago ni campaña en la masajista. Ahora hablo de cosas de borregos burgueses: viajes, hipotecas, operaciones de estética e infidelidades (ajenas, preciso). El caso es que aunque no hay duda de que esta edición (parece que) va a ser mejor que la anterior, no tengo tantas ganas de batallas dialécticas porque los misterios y los secretos me han saturado y además estos listillos ya le han cogido el truco al asunto. Michela, por ejemplo, anda desesperada porque se revele de una puñetera vez el suyo para quitarse de encima a su obligado cómplice. Y es que lo más irritante no es que Vera busque carpeta hasta con las puertas, no, es que Michela no tenga ovarios para mandarlo al carajo públicamente, porque el zagal aburre, carece de magnetismo, de carisma y de cualquier adorno mediático.

vera y Miguel pies

Michela disfrutando de las parafilias de Vera

Por otra parte, casi todos los huéspedes de Guadalix sospechan sobre la relación entre la mejicanita con voz de línea erótica y su novio cortesía de Disney o de Mattel (¿qué fue antes, la gallina o el huevo). El está deseando que se sepa para evitar lo inevitable y ella, esta semana también, que para eso está nominada y necesita arrumacos del legítimo, que los otros, los de Vera, se verían fatal desde nuestras pantallas. Y esto, Ivy, que no tiene un pelo de tonta porque los tiene todos de falsa pava, lo sabe muy bien. Sin embargo, sus compañeros de fatigas juegan con la desinformación en función de sus intereses. Los afines a la pareja no quieren piar, ya que estarían en juego seis hipotéticos puntos. Y luego están los torturadores, como Jesuso, que se divierte poniendo en apuros al personal o mintiendo a diestro y siniestro con luz y taquígrafos, algo que el experto adicto a este despropósito sabe disfrutar.

Decía, que se me ha vuelto a ir el santo al cielo, que el derroche de secretos y misterios impide que las tramas de la convivencia se desarrollen con la espontaneidad esperada en este presunto experimento sociológico que ha devenido con el paso de los años en vicio estulto. Y es que nosotros, los viciosos, al fin y al cabo tenemos alma de voyeurs, que las novelas de misterio de bolsillo ya nos las compramos en cualquier tenderete, o nos las comprábamos antes de que perdiéramos la cordura con el exceso de desinformación que conlleva el abuso de tecnología. A mí, en definitiva, me la suda lo del jacuzzi, lo de las medallas y lo de Juanito Reborn, que al final no ha sido para tanto. Lo que yo necesito es que Aritz confiese que es hermafrodita, por poner un ejemplo sencillo, que me muestre, nos muestren, sus vidas y sus miserias, que a lo peor las nuestras son una calamidad (o no) pero a nadie le importa (o sí), el caso es que no todos tenemos la gallardía remunerada de exponernos con premeditación y alevosía durante una temporada.

Y ya que he mentado (de mentar) a Aritz, ese conciliador, pacificador, dueño y señor de la justicia divina y terrenal, ese calientanardos de postín (cortesía de Hiperión), no puedo dejar de hacer una pequeña reflexión tras su intervención en un rifirrafe entre Sofía y Raquel, esa mala sinsustancia que tras la salida de Maite hemos tenido que adoptar como elemento desestabilizador debido a la antipatía que genera dentro y fuera de la casa, esto último mérito además de Martita, que para eso estudia en una universidad carísima, para nuestro regocijo, quiero decir. La pamplonica, desde su inexperiencia, la llamó guarra (#WARRA RT). Fue una incorrección  pero desde el punto de vista de la enladrilladora la asistía la razón, ya que la extremeña es consciente de la atracción que la maciza benjamina siente por el cavernícola 2.0, atracción que ahora es despreciada pero en su momento fue correspondida.

Carrie

Carrie

Sin embargo, el acercamiento entre el catalán y la fisioterapeuta es cada vez más evidente, porque a nadie le amarga un dulce y porque Jesuso busca protagonismo a cualquier precio. La falta de tacto o la mala leche de Raquel, que es de lo que en realidad le acusa Sofía con torpeza, es un hecho empírico que ella, desde su tozudez defendió con uñas y dientes. Y en éstas que el vasco del sombrero cuya función es ocultar su mala hostia, él, que (presuntamente) no tiene secretos aunque esta insoportable rebuznadora desea que se convierta en el primer concursante hermafrodita de Guadalix, que nunca hemos tenido ninguno y nos hace mucha falta…; decía que Aritz se arrogó el papel de adalid de la justicia universal y emitió una serie de veredictos que, cómo no, dejaban en evidencia a Sofía. Se trataba del enésimo discurso proautobombo de Aritz, ese guardián de la corrección política que sin embargo olvida lo esencial: la edad, la pasión y los sentimientos del reo.

Pero… siempre hay peros:

(…)

Queridos calcetineros, con todo el dolor de mi alma viajera os anuncio que ha llegado la hora de acabar este panfleto infumable. A quien madruga GER le ayuda. Ni idea de lo que hace GER con los que no duermen. Pero no lo acabaré sin dejar un apunte que ya hice ayer desde los comentarios de la magnífica entrada de mi adorado (u odiado) Hiperión.

Reflexionaba en una de mis insoportables parrafadas anteriores sobre esta edición. Decía que (parece que) va a ser mejor que la anterior; sin embargo, yo no siento la necesidad imperiosa de emplear mi verbo florido en estos menesteres. No al menos,  o no todavía como en otras ediciones. Las musas se han ido a pastar ya que de ovejas hablamos, pero confío en ellas: si no aparecen es porque hay algo que no las convence. También es cierto que albergo serias dudas sobre nuestra Maite tras leer en no sé dónde que se jacta de haber besado (con lengua) a un novio de su hija que le había tirado los tejos delante de sus narices. No es eso lo que me escandaliza. Ya lo había comentado la propia Sofía con menos detalles, sino la reflexión de la madre: a su niña remaciza le dio una pena tremenda y se hartó de llorar (no es literal). No he visto el vídeo de la entrevista de Belén Ro, que es dónde cuenta la anécdota, pero el caso es que me invadió una tristeza inmensa que se acrecentó tras ver el lamentable UH3 de los cojones. Qué horror.

Es maravilloso carecer de prejuicios, pero ver a una persona expuesta -y dispuesta- hacer el ridículo durante más de tres horas encoge el alma. Y es que en Guadalix admitimos el surrealismo como una necesidad básica pero fuera… fuera ya es otra cosa. 

Dejo apuntes y acertijos antes de partir:

-¿Cuántos “tía” rebuzna Amanda por cada cinco minutos de conversación?.

-Ignoro el número de muertos totales que ve la medium amazona y modelo. De lo que estoy segura es que Quique es uno de ellos. Observe el avispado y abnegado seguidor del 24 horas el tono cerúleo de su testuz.

Y ya.

Ivy a la calle.

Hale, sayonara.

 

 

 

 

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