La coraza de Maite y otras sesudas reflexiones de una futura exadicta

ladrillo-obsyBuenos días, tardes o lo que sea cuando este rebuzno se eleve a escritura pública. Dije que esta vez me bajaría del burro si Maite era expulsada y así es. Es decir, que moderaría mi vicio estulto. Y eso he hecho… por los cojones y con perdón. No pude ver la gala en directo, aunque antes de abrazarme a Morfeo me dio tiempo de ver cómo Merceditas guardaba silencio para dejar en evidencia a Maitetxu. Impresionada por lo que parecía una delirante entrevista, esta mañana he consumido mis gigas y a Dios le pido que el wifi de mi siguiente destino tire como debe. Así que he retomado la gala descartando todo el material (de relleno) que no afectara a Maite. Contra todo pronóstico, la enladrilladora va a hacer una exhibición de capacidad de síntesis, algo de lo que carezco, como todo valiente que haya tenido la paciencia de leerme ya sabe. Merceditas, además del silencio ridiculizante, le recomendó un psiquiatra y le dio un consejo de madre. ¡Ella que tantos hijos tiene! Y ridiculizante no es una errata porque va en cursiva. El caso es que más que como una madre sonó como una suegra rancia. Por suerte, la pamplonica no se arredró y muy educadamente la mandó a pastar: que ella trataba a su hija como le salía del moño, sólo faltaba que una señora sin hijos le diga a otra que se ha comido la maternidad sola (con todo  lo que conlleva) cómo tiene que actuar con sus retoños, porque a la vista está que nuestra Maite ha hecho un buen trabajo. Pero además, la (ayer) hilarante presentadora le tocó una teta a la protagonista de GH16. Sentenció que era artificial y nuestra pamplonica favorita se vino arriba, ya que para ella, obsesionada con la eterna juventud, aquello fue todo un cumplido. El caso es que estábamos en lo mejor y aquello se acabó. Fundido en negro y conectamos con las ovejas, que como es natural a partir de ahora arrojarán contenidos clásicos que harán las delicias del borreguerío patrio que se alimenta de trifulcas de tíos con las cejas depiladísimas y con escote contra señoritas con extensiones y melonares tamaño king size.  Nos queda claro, eso sí que Merceditas ha tocado pocas tetas y que a lo peor las suyas no son de la calidad que aparentan.

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Oye, pues no está tan mal

(Puntualización: la enladrilladora opina que la Milá tiene un buen par de tetas)

Cierto es que en algunos momentos Maite I de Navarra parecía despeñarse por el precipicio de la descordura (ojo, que también va en cursiva). En otros daba vergüenza ajena debido a sus gestos soeces, empeñada en emular a Miley Cyrus entre otros aspavientos, aunque no queda otra que ser indulgentes ya que no puede cerrar las piernas porque tiene ‘resalte de cadera’ que no sé lo que es pero debe ser endémico en virtud de lo que esta enladrilladora ve, oye y lee. Y toda esta selección de maitadas se sucedían mientras se atusaba el cabello y ponía morritos para verse (joven ) en pantalla.

Mientras tanto, la presentadora, impotente ante los excesos de la conductora de autobuses, se limitaba a callar, o bien se estiraba con consejos de evocación opusiana. Sucedía que Mercedes no sabía por dónde meterle mano a la navarra… porque la navarra tampoco se quiere dejar ver. Concluyó la Milá con una sentencia que comparto y no es literal: Maite las debe haber pasado muy, pero que muy putas y se ha embutido en una coraza histriónica y a todas luces excesiva, coraza que se quita cuando empuña el volante o cuando cría hijos, porque a la vista está que se desenvuelve en ambas facetas sin incidencias. Es posible que bajo esa coraza vigoréxica reforzada con sobredosis de autoestima, habite una mujer con miedos e inseguridades (lógicos) a la que no le ha quedado más remedio que imponerse desde la lucha “armada”.

El caso es que esta humilde rebuznadora empezaba a pensar que a lo mejor habíamos plantado la pica en el lugar equivocado (mención de honor al momento zoofílico de la noche). Empezaba a escandalizarme de verdad de la buena cuando nuestra nuestra Maitetxu, harta ya de hacer el ridículo con la ayuda de la entrevistadora, que ayer no supo o no pudo ejercer como tal, soltó una perla. Y es que a ella -aunque es evidente que le cuesta expresarse a pesar de su vehemencia- cuando se pone seria, acongoja y desarma al interlocutor. Eso fue lo que me pasó a mí (y a Merceditas) justo cuando la presentadora la atacó por enésima para tratar de horadar su coraza y ella le soltó un sencillo “¿…dónde me quieres pillar? A ver”.

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Qué julandrona Merceditas… 😛

Mientras tanto, en el directo, las ovejas de la Galeano moderaban su discurso y departían amistosamente con Sofía, que se limitó a derrochar el cariño que le profesa a su (cuerda) madre con sencillez y ternura. Minipunto para Sofi. Y van… Cuando despiece a Juan Reborn (cortesía del Gatete, no es mío, y besos al Gatete ya que estamos) la hacemos ganadora, con permiso del chino

Debo empezar a terminar, amados, excelsos y divinos calcetineros. Pero no lo haré sin sacar una conclusión que dé sentido a esta parrafada absurda. Y es que la rebuznadora tiene la sensación de que Maite, nuestra Maite, ha ido a Guadalix a buscarse la vida más y mejor. La de ella y la de su niña, naturalmente, que para eso es muy buena moza y muy lista. Y buscarse la vida es legítimo porque a eso es lo que van todos, a vivir del cuento una temporada tras un encierro mediático y remunerado que en la mayoría de los casos asegura una temporada de curro facilón, y en otras -las menos- supone un auténtico trampolín mediático que se puede convertir en una forma de ganarse la vida a largo plazo.

Pero Maite es distinta a todos los especímenes que han habitado en el lupanar de Guadalix. Ella es un miura que se ha plantado allí sin estrategias de las que nos sabemos los dinosaurios de memoria. La Galeano ha sido un soplo de aire fresco para los adictos, un registro desconocido hasta ahora. Un lujo sorprendente en este despropósito que nos tiene temporalmente abducidos. Y es que algunos (muchos, demasiados) ya estamos cansados de los prototipos que nos cuela la parte contratante, a pesar del esfuerzo evidente que han hecho para arrancar esta edición con esta lluvia de (desiguales) secretos y misterios por descifrar. Necesitamos tramas protagonizadas por otros personajes, mejor si no abusan de escote, extensiones, tatuajes y cejas hiperdepiladas; historias  más reales, menos prefabricadas, historias de adultos, en definitiva.

Y a Maite me remito: hasta el moño de niñatos. 

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A mí no me torea una pandilla de niñatos

Por cierto, comer joder y dormir es una máxima universal.

Ale, sayonara.

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Enladrilladora oficial de la Calcetinería. Un coñazo, pero en tuiter no me dejan pasar de 140 caracteres y aquí sí.
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