Ladramos, luego cabalgan o por qué hay que bajarse las bragas

ladrillo obsy txiki ¡¡Buenos días, queridos, guapérrimos, maravillosos, excelsos y entregadísimos habitantes de calcetineros!!

Lo primero es lo primero. El ladrillo anterior fue el causante de un terremoto en las redes muy a mi pesar, ya que la reacción de la parte contratante ha sido  la esperada por la enladrilladora: Ladran luego cabalgamos. Y es que cualquier polémica suele degenerar en el efecto contrario a lo que se persigue. Queridos hermanos de vicio, la realidad es que lo hemos vuelto a hacer: hemos levantado GH15. No os hagáis más ilusiones, si acaso arrogarnos el mérito de que hayan incrementado el precio del minuto a los anunciantes.

Decía que ellos cabalgan mientras nosotros ladramos ya que no se ha modificado el planteamiento del devenir de los acontecimientos. Vitín está en la calle a pesar de que Fran era  (y es) el que concentraba (y concentra) el mayor volumen de antipatías. No hace falta ser notario para levantar acta sobre el particular.

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Te queremos, Vitín

Se me ocurren dos teorías para explicar este batacazo:

-Las seguidoras de Paula no sólo rebuznan, sino que además votan como posesas y entre ellas hay un par de millonarias histéricas adolescentes que alguna vez zurraron a sus madres, abuelas o exnovios y se sienten identificadas con la (extraña) causa.

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…el número de votos es tan bajo que las millonarias histéricas son en realidad dos peluqueras entregadas del Raval. Ellas, junto a los que se hacen selfies para conseguir una entrada al DBT. Interprete el lector como desee lo de los selfies. Mi mente retorcida se excitó con los  enviados por el personal de Guadalix. Quinientas personas, dice Mercedes que hacen posible este tinglado.

La enladrilladora sigue pensando que  manipular  gestionar los resultados de estas votaciones es pan comido siempre y cuando alguien dé el oportuno chivatazo. Además entraría dentro del concepto de legalidad que se maneja en esta absurda batalla. Otra cosa es la ética, que dependería de quién hiciera esta imaginaria inversión. Que un notario certifique los porcentajes es puro trámite. Habría que presentar la documentación personal para ejercer el derecho al voto y escrutarlo posteriormente para certificar su procedencia, pero ya sabemos que el gobierno jamás legitimaría este referéndum y además votar en urnas de cartón -por muy modernas que sean- no es serio, coño. En definitiva, invertir unos dos mil eurillos en la causa, por poner un ejemplo sencillo, que es pecata, minuta y chatarra según quién haga el desembolso, daría un vuelco en una votación en la que participaran mil paulistas enloquecidas almas. Y esta cifra tal vez ya sea una exageración.

Independientemente de mis teorías paranoicas, lo cierto es que la lógica indicaba que tras la salida de Loli debería haber abandonado Guadalix Fran, ya que era el otro elemento discordante tanto por edad como por sus parámetros vitales, que no se me ocurre ahora otra manera de definir a este apoderado rellenito, funcionario y caritativo vendedor de pisos embargados más conocido en las redes como Pou. La realidad es que como (hasta hoy) no ha votado ni el tato, bastaba con la intervención de las hipotéticas y entregadas peluqueras del Raval.

Esa situación, naturalmente, variará de cara a la siguiente expulsión porque ya hemos quedado en que ellos cabalgan mientras nosotros ladramos y es tal nuestra entrega, que donde dije digo digo Diego y la pasión, en según qué casos -y éste es perfecto para demostrarlo- siempre debe estar por encima de la razón.

Por lo tanto toca bajarse las bragas (o los gayumbos) y entregarse a la causa. Hay que intentarlo, hay que votar. Hay que materializar nuestro descontento. Hay que tratar de modificar la previsible sucesión de acontecimientos.

Pero también, y esto se lo dedico a la parte contratante, hay que recuperar el espíritu del Gran Hermano que una vez conocimos cuando el mundo era más inocente, cuando  Guadalix todavía no era una cantera que había que explotar por cojones en otros lupanares del rentable lodazal en el que se ha convertido la televisión; cuando abríamos los telediarios y los filósofos debatían sobre nuestra pasión con reputados (de reputación) contertulios a la altura de las circunstancias… Porque hubo una vez, antes de que nos idiotizaran, en la que nosotros teníamos poder y nuestras decisiones eran tan valoradas como respetadas. Ahora, reconvertidos algunos en mamporreros y otros en las putas de Mediaset, sólo nos queda el derecho a la pataleta que suele ser directamente proporcional al éxito del programa. Parafraseando al gran yisucristoXd (@jisucristoxd): de tus cabreos nase mi fama.

Cuidadnos, coño. 

En cualquier caso, exista o no manipulación, tongo, timo o chanchullo la enladrilladora insiste en que estamos frente al mejor cásting de todas las ediciones. Pero también es el más lento y resabiado, salvo honrosas excepciones en las que más tarde me emplearé a fondo si sobrevivo a mi estulta verborrea. Somos conscientes, además, de que esto no deja de ser un negocio que nos procura entretenimiento. Por lo tanto, a pesar de mis quejíos y de mis teorías conspiranoicas, comprendo perfectamente que la parte contratante se reserve el derecho de hacer lo que le salga del bolo. Nosotros, borregos apasionados, haremos lo propio. La diferencia es que ellos siempre obtienen beneficio mientras que nosotros nos hundimos en un mar de decepciones que no nos merecemos y por ello exigimos reciprocidad. Lleva razón Merceditas, esa cómplice de la parte contratante, que nadie se llame a engaño aunque seamos víctimas de una especie de eterno síndrome de Estocolmo, cuando se ventila nuestro descontento en diez segundos con carita de virgen del Santo Suplicio y el ya clásico “este programa depende de vosotros. Eso ya lo sabemos. Lo que exigimos es el reconocimiento a nuestra desorbitada pasión transformado en honestidad hacia el espectador. Como eso de la honestidad tiene demasiadas variables, la facción más dura de la audiencia, es decir, nosotros, los que apenas dormimos durante unos cien días por amor a nuestro vicio estulto, de entrada nos conformaríamos con algunas -bastantes en realidad- bajas en la cantera de opinadores rijosos que gritan como posesos para mantener sus culos en el escaño, digo asiento. De entrada, he escrito. Habría otras muchas cosas que mejorar, pero la más importante es despojar este lupanar de personajes enfermos de histrionismo vanidoso que ni se molestan en seguir esta demencia con rigor profesional. No diré nombres porque no hace falta. El caso es que la humilde rebuznadora considera que la factoría de GH seguiría ingresando idénticos beneficios. Es decir: polémicas, sí porque al fin y al cabo de eso nos alimentados todos. Circos prefabricados, no.

Y aquí paz y mañana gloria. Se supone que esto era una introducción.

Anoche Merceditas nos dio una limosna justo al arrancar tras el momento solidario de rigor al más puro estilo Fran (mando un beso enorme a Charo. Todos llevamos un apoderado dentro y no soy tan miserable). Después nos enteramos de que nuestra Judas favorita nos volvió a traicionar. Ni maletas, ni gitana, ni gaitas. La enladrilladora imagina, supone y barrunta que la parte contratante espera reacciones para decidir qué trama forzar, algo de todas formas innecesario de cara al próximo jueves ya que el cuarteto de posibles expulsados, tal y como estaba previsto, anuncia un éxito sin precedentes. El cuarteto y las secuelas de #lodeltimo, naturalmente.

El caso es que la que os tortura desde esta entrada es tan puta que cuando escuchó a Merceditas anunciar emocionada, imbuida de generosidad y amor hacia su público lo de haced las maletas que os vais todos pa la casa, cambió el HT del timo por el de #pasiónporGH. Más tarde, cuando me enteré de que ni maletas ni hostias y que la gitana era en realidad una enchufada con aspiraciones a integrarse en el lupanerío de manera formal, volví a cambiar de opinión. Creo que acabé con #mecagoenLazarovysusputastoas. Finalmente decidí prescindir de etiquetas. A la mierda todos. Que yo sólo me debo a mi público, que está en Calcetineros.

Y lo de la mierda no era para menos porque nos ha costado, pero ya habíamos aprendido a querer a Vitín, a comprender sus manías, a justificar el mal genio que nacía de sus desengaños amorosos (¿?) y nos lo han birlado frente a dos oponentes que sólo despiertan ese tipo de pasiones que provoca el rechazo: el miserable de Fran, al que habría que forzar -ya que insiste y gracias, – para que firmara ese contrato solidario en el que cede su premio a los niños pobres de Ronda mientras pretende ahorrarse el papeleo nombrando al súper su representante legal…  y Paula, la insoportable, irritante, sacadora de quicio vocacional manipuladora, ambiciosa, vulgar, resabiada y mala (sí, mala de cojones) de Paula. Nunca tres minutos de (mal) sexo fueron tan rentables. Y digo que es mala porque no hay ocasión en prime time que ella no utilice para destilar su maldad recordando al respetable que el Maligno habita en Guadalix y que es calvo y de Carabanchel. Segura como está, entre unas cosas y otras, de su posición ventajosa, no desperdicia el momento para inyectar su veneno que al parecer es efectivo porque las cornudas desagraviadas por los chulos de barrios deben de ser legión.  Otro sí: y  cuando digo mal sexo es porque tengo pruebas:

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Minutos después del polvo, mamada exprés o lo que fuera aquello

El caso es que Paulita levanta pasiones. Nosotros somos los responsables, tanto como el cacareado y presunto favoritismo de la parte contratante, que no ha dejado de explotar -como es lógico- todos los registros que esta concursante es capaz de desplegar. Paulita no se lleva bien con su género, ella es más de desplegar sus artes de seducción con los sujetos de otros géneros, a los que escoge y enreda entre risas o lágrimas tripolares para obtener beneficio. Recordemos que convenció a Omar de que las primas la odiaban durante la primera semana de encierro. Su inquina iba y aún va dirigida de manera especial contra Alejandra.

(Inciso sobre Alejandra. Alejandra destila naturalidad y lo que es más importante: no da la impresión de haber vivido mil vidas antes. El espectador no desconfía de ella. Sabe -sabemos- que la va a cagar porque es “torpe”, no calculadora. Y ahí, justo ahí, es donde reside su encanto como concursante. Fin del inciso)

Después ha hecho lo propio con Luis y Hugo, principales destinatarios de sus histriónicos e interesados afectos. Sin embargo, un enorme sector de la audiencia percibe lo mismo que yo: que Paula formó carpeta por interés (y Omar en aquel momento estuvo encantado) que finge, que utiliza a sus compañeros; que los seduce con gritos, penas, sonrisas, lágrimas y lo que sea necesario. E incluso llego más allá: los juegos incestuosos que comparte con su hermano del alma a veces resultan algo perversos, mención especial a lo de meterse los dedos en la boca. Anoche Paula interrogaba a Luis en el jacuzzi para obtener información sobre Lidia, y al margen de su soez lenguaje corporal y sus artes de barragana barriobajera, a la rebuznadora le quedó claro que mantienen una sucia extraña e interesada relación sexual.

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Ni Pedro y Exuperancia ni Romeo ni Julieta. Son Luis y Paulita

Dicho esto, pido las disculpas a quien pudiera ofender esta cruda opinión pero a veces mandan las tripas sobre las letras.

No hace falta que aclare que la intención de este libelo es justificar que estoy dispuesta a bajarme las bragas (una vez más, la última, lo juro por GER) e intentar que expulsen a Paula. La emparrafadora detecta que hay un número mayoritario de sufridos contribuyentes espectadores que coinciden con su opinión y piensa, pensamos -me atrevo a hablar en plural- que el reparto de papeles en esta opereta ha sido injusto, forzado por las circunstancias mediáticas, y que el efecto  “manzana podrida” que ejerce Paula sobre sus elegidos es evidente, ya que Luis y Hugo van cuesta abajo y sin frenos en el ránking de antipatías que la rebuznadora percibe en sus andanzas online (datos por confirmar, je).

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El futuro benefactor de los niños pobres de Ronda con una mosca en la frente

Pero lo que el (buen) detractor de Paula percibe por encima de todo es su falta de naturalidad, que podríamos elevar a la categoría de insultante dentro de los parámetros de este concurso. Paula es una lista-tonta de manual, y ojo, que en esta categoría podemos englobar a primo Juamma y a Pou. Los tres están casi al mismo nivel, cada uno con su  particular registro. La diferencia entre ellos es que los otros dos no han hecho rodar todavía ninguna cabeza, es decir, no han conseguido que se lapide de manera exagerada e injusta a otro concursante. Lo que los convierte en tontos y provoca rechazo entre el espectador especialista es tirar de recursos tan estúpidos, como crear un ONG con un premio que aún no ha ganado ni ganará por idiota, hacer una mamada en la ducha o equiparar la estancia en Guadalix con un trabajo cualquiera y comportarse con arreglo a esta estupidísima e indignante afirmación para cualquier adicto a este maldito bendito despropósito. Y es que el juicio constante al que se somete a Omar es tan cansino como injusto. Él podría haber tirado de idénticos recursos. Podría haber montado una opereta, aunque en este caso sería más apropiado en virtud de la procedencia del maromo cambiar la opereta por una zarzuela; podría haber llorado por los rincones e incluso haber pedido perdón a la dama agraviada cualquier domingo por la noche en prime time. Sin embargo este castizo chulapo ha preferido marcarse un chotis porque no le sale de la polla hacer el ridículo, y aquí tengo que insertar un sentido Viva Carabanchel, que fingir tener remordimientos por los réditos que Paula está sacando de su efímera relación es de maricones, y un chulo de barrio comme il faut se debe a su público. Y es de dominio público que la enladrilladora figura entre ese público, entre otras cosas porque siente náuseas cuando ve a Lucía vapuleada, completamente sola entre una jauría de dementes, protegida sólo por su atávica chulería. Si acaso y mientras no se demuestre lo contrario, Paulita debería dar las gracias a Omar. Y en esas estamos, en tratar de que una de las protagonistas de esta edición se harte de llorar por los platós de Tele5 y se beba hasta el agua de los floreros de la Posada.

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Tengo el vello corporal y la melanina mal distribuidos pero la Obsy me adora

Estaría horas y horas enladrillando, especialmente hoy porque han quedado demasiadas cosas en el tintero, como los efectos mágicos que ejerce el alcohol sobre el carácter de (la divina) Azahara o la antipatía que los primos mueble despiertan entre el electorado espectador por ser lo que son: dos tíos interesados que no aportan absolutamente nada en Guadalix, que no se mojan y que han sabido jugar con frialdad y sin mojarse hasta el punto de que es bastante improbable que vuelvan a salir nominados hasta que la final esté demasiado cerca, pero he de acicalar este ladrillo, retirarme a mis aposentos a sestear… con el Ipad entre las rodillas, que Paulita la está liando justo ahora en el directo porque no se fía de Luis (y viceversa) en lo del falso juego de la enchufada colaboradora del Debate que además es hija de Elsa Anka. Las consecuencias van  a ser devastadoras ya que ellos creen que está en juego el pase directo a la final. Perverso juego… tal vezl la pobre de Lidia acabe siendo torturada online. Esperemos que el realizador no enfoque a la cabra cuando esto suceda.

Me retiro, decía, pero no sin hacer unos breves apuntes en forma de capturas para economizar esfuerzo:

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Corporativismo versus pasión no remunerada

 

Obsy   unaobservadora    Twitter

…Pero se lo pasó por el forro e hizo el gesto. Si alguien sabe interpretarlo que hable por ahí abajo


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Mercedes engaño

Hale Sayonara. Y gracias por todo, Vitín. ¡Ponte morado en la Posada!

pd.: el estrambote, para el Gato:

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Ignorar la ‘huelga’ de votantes indignados con las (presuntas) manipulaciones que han dado lugar a lo del #timogh15 (que sigue firme entre en las tendencias tuiteras) es una descortesía. No somos el enemigo, sino los que mantenemos este cotarro. De todas formas, la respuesta es sencilla: no votamos porque ya sabíamos el resultado con antelación. No obstante, nosotros, almas cándidas y disfrutonas, adoradores del ocio que no tenemos intereses en GH más allá de disfrutar de lo que  caiga, lo volveremos a intentar.

Acerca de Obsy

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Enladrilladora oficial de la Calcetinería. Un coñazo, pero en tuiter no me dejan pasar de 140 caracteres y aquí sí.
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