No era un truhán porque es un señor

ladrillo obsy txiki ¡¡Buenas tardes, queridísimos, guapérrimos, divinos y abnegados lectores de Calcetineros!!

A estas horas Omar estará satisfecho y feliz tras haberse dado un festín carnal con su piba además de haber ganado una nueva familia mientras algunos de nosotros asumimos el regusto agridulce de la derrota. Y digo algunos porque el resto, es decir, una pequeña mayoría, deben ser paulistas enfurecidas y familiares a partir del 2º grado de consanguinidad de los trabajadores de Mediaset y el  resto de empresas que hacen posible este despropósito.

Lo de agridulce es obvio, y escribo obvio a pesar de que haya por ahí alguien que quiera arrogarse lo de la obviedad en función de los resultados, que en este caso siempre serán cuestionables porque no disponemos de un escrutinio fiable. Casi mejor así.

Decía que nos deja un regusto agrio porque el engranaje mediático que impulsa esta maquinaria ha vuelto a funcionar con precisión; y dulce, pero que muy dulce, porque el truhán resultó ser un señor para desesperación de la presentadora y de sus detractores, incluida la señorita del pelo negro que enseñaba muslo arrobada en primera fila, aka defensora de la indefendible Paula, válgame le redundancia como licencia literaria. Y es que es oler a macho el gineceo y moderar el tono.

muslos
¿Y yo por qué no te gusto, eh, eh?

No ha podido ser.  A pesar de la genial campaña orquestada por @laheskoria junto a @coro_delsol  y  @JabonDeLagartoo, en la que muchos nos hemos dejado los cuartos y las ilusiones, Paula sigue en Guadalix; eso sí: bastante acojonada porque ayer se enteró de que las distancias entre el presunto villano de la edición y ella no son  tan cortas.  Es consciente, por lo tanto, de que hay una gran parte de la audiencia que no la apoya ni la cree e incluso la odia. Pírrica victoria una vez más la nuestra, pero también deliciosa, ya que su legión de histéricos seguidores, azuzados por un par de impresentables mercenarios de la parte contratante tendrá que seguir invirtiendo en la grotesca, patética y absurda causa para nuestro regocijo. Mi consigna a partir de ahora es palomitas y a disfrutar del lamentable y previsible espectáculo. Ni un céntimo, ya que no soy parte interesada y si alguna vez lo fui, fue por nostalgia y porque todavía conservo fe en la humanidad. Me pongo, pues, en modo #fiascoGh15  y #novotes.

(Inciso: fiasco significa fracaso y decepción, muy adecuadas ambas en este contexto. Se utiliza mucho delante del adjetivo electoral, que para la rebuznadora es el matiz interesante ya que de elecciones hablamos. Bizarras, poco democráticas e injustas, pero elecciones al fin y al cabo.

Electoral: 1. adj. Perteneciente o relativo a la dignidad o a la cualidad de elector. Fin del inciso)

DUQUESA
No habéis cumplido mi última voluntad, mamelucos. Yo me piro, pero ahí os dejo al regalito de Paulita

Sin embargo, no es mi deseo hacer una lectura negativa del resultado de esta votación.  Jodidos y sin blanca nos hallamos, pero también satisfechos porque a pesar de los resultados el clamor ha sido colectivo. Nos ha quedado claro que el sufrido contribuyente, el de a pie, el de perfil discreto y elegante (emoticono sacando la lengua aquí) comparte nuestro rechazo hacia el personaje que está pariendo Mediaset con la impagable colaboración de las hordas de descerebrad@s que admiran, justifican y elogian a la insoportable hawaiana. Las hordas junto a los estómagos agradecidos, los amiguetes, conocidos y simpatizantes de la parte contratante y de algunos de sus contratados. ¡Y los familiares a partir de 2º grado! El caso es que el mismísimo Mario Vaquerizo, ese subproducto mediático que tan bien conoce el medio y los mecanismos que rigen estas contiendas, ha invertido en la causa pro-Paulita alrededor de 700 euros, según él mismo manifestó ayer en su tuiter*

Mientras tanto nosotros rifábamos jamones y cestas de navidad, que es lo que hacen las gentes de bien.

Nos ha salido el tiro por la culata, en definitiva, pero asumimos nuestra derrota con la misma dignidad con la que nos representó Omar en el plató. Que a él se la sudaba y además nos lo hemos pasado teta, qué coño. Que a nosotros, la gentuza a la que es imposible tomar el pelo con manipuladas obviedades nos mueve la pasión, que es lo que alimenta el alma… y el bolsillo de todos los que hacen posible esta locura.

Poca chicha pudo arrancarle Merceditas anoche al truhán reconvertido en señor por obra y gracia del directo, que es imposible de manipular, algo que sabemos bien que no sucede con el corta-pega del diferido. Incluso la enladrilladora percibió cierta desgana en la presentadora, que recibió al chulapo con un cariñoso abrazo e intentó, sin mucho convencimiento, tocarle las pelotas. A él sencillamente se la sudaba. Y es que Omar entró en Guadalix arrastrado por Vitín, que llevaba años tratando de colarse en la aventura de su vida, suponemos que con la intención de comerse unas roscas. En esta edición la parte contratante decidió crear la figura del acompañante para fomentar las posibles tramas y resultó que nuestro adorable pagafantas tenía un amigo con el perfil adecuado para este formato, que desde hace demasiado tiempo se alimenta de la miseria ajena: huérfano, desgraciado, recién peleado con su novia y bastardo para más señas, pero noble como un miura, con el temple del torero cuando recibe a puerta gayola y la chulería de un castizo madrileño del Atleti. La parte contratante lo vio claro y transformó de manera temporal el lupanar en el Gran Omar, que los anunciantes aprietan. Al de Carabanchel le crecieron los enanos por todas partes, mención de honor para Paula, una desquiciada jovenzuela con una vida azarosa cuyo único mérito evidente hasta que no se demuestre lo contrario es haber nacido para hacer justo lo que está haciendo. Y que el abnegado, generoso y entregado paulista interprete esta observación a su gusto, que el detractor lo tiene -lo tenemos- bastante claro. El caso es que el perfil de huerfanito de Dickens mutó en villano de manual telenciquero cuando Paula lo escogió  para llevar a cabo su estrategia, ya que a la hawaiana, máximo exponente el actual espíritu televisivo y digna representante de la mano de que le dará de comer durante una buena temporada, le interesó el potencial del perfil de quien más delante se convertiría en el mayor aval de su trayectoria… gracias a la colaboración de Lucía, que auspiciada por la parte contratante, fue a por lo que era suyo. Que quince días no es nada y una mamada de mierda tampoco, a pesar del exquisito hiriente montaje de imágenes que la pareja se tuvo que tragar ayer en prime time. Lucía lloraba y Omar agachaba avergonzado la cabeza mientras duró la cruel retrospectiva, suficiente para que el observador (imparcial o no) sacara conclusiones, porque ayer Omar, el presunto maltratador de oportunistas, el chulo, el cani, el chico de barrio de dudosa reputación, lo único que destiló fue saber estar, educación, temple, y bonhomía. El veredicto -tarde, demasiado tarde- pero mayoritario del silencioso espectador tras la errada ejecución no podía ser otro: Inocente e inofensivo.

La rebuznadora añadiría aquí un enorme listado de adjetivos positivos en virtud de las sensaciones que proyectó el reo, que es cierto que no colaboró demasiado con su verdugo (¡sólo faltaba!) Y es que Mercedes anoche no parecía estar muy convencida con el papel que le había tocado en el reparto, o acaso se acabó de convencer cuando olió el perfume a inocencia que se desprendía de la media sonrisa avergonzada, pero satisfecha y sobre todo, agradecida del potro de Carabanchel, que salió  airoso del último juicio, con la dignidad reforzada tras el enésimo intento de martirio. Omar, el gran Omar, pidió perdón por sus faltas, agradeció de corazón la experiencia, tuvo palabras amables para todos sus compañeros -salvo Fran por tradición- y sonrió feliz al respetable.

Con la desaparición de uno de los mayores activos de Guadalix, ya sólo nos queda ventilarnos la edición. Salvo tramas de urgencia forzadas por la parte contratante o intervenci0nes puntuales de nuestra única esperanza activa no calculadora, es  decir, la kamikaze y espontánea prima Ale, la enladrilladora barrunta un panorama desolador. Paulita ya no sorprende, si bien anoche  y como ya es previsible en ella, reaccionó a ‘lo’ de sus porcentajes potenciando su segundo intento de carpeta, aunque (el interesado) de Luis intente disimular que está de ella hasta la coletilla, algo que evidencia con el silencio sobre su supuesta tocada de taleguilla y que Paulita trata de remediar con constantes indirectas sin respuesta por parte de Torerín. La hawaiana, casi el único sujeto activo -pero previsible, insisto-  que queda en Guadalix, trata además de sacar partido al rechazo que sabe que el apoderado despierta en el sufrido contribuyente espectador. Anoche, además de discutir con él justo al acabar la conexión con el plató, le calzó dos puntos sin pestañear, que Fran sigue con sobrepeso y Yoli, la dulce y buena de Yoli, ocupa poco espacio. Igual así nadie repara en que ella, muerta de acojonamiento, vuelve estar en la palestra.

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Paula muerta de acojonamiento porque Luis no la deja decir que le toca la taleguilla

El resto de bienes tangibles de la casa sigue ahí para nuestra desesperación. Mención especial a la patética trayectoria de los ambiciosos y calculadores primos, que han sabido utilizar sin escrúpulos tanto a Azahara como a Yoli para mantener sus barbas a buen recaudo y sin remojar. Hay momentos en que la malagueña duda, pero es destaparse el surfero los oblícuos y ella empezar con el coñazo del lenguaje en clave, mientras que lo de Yoli… en fin, lo de Yoli no tiene solución, pero además es terriblemente molesto para la facción nocturna, que sufre, sufrimos la humillación diaria de la ciega y entregada prima mientras el hijoputa del barbudo, con perdón (o sin él) consiente por la cuenta que le trae con cara de desagrado.

No sufráis que ya casi me retiro. Pero no lo haré sin recordaros dos cosas  y sin dejar de lanzar una pregunta al aire:

#novotes, que voten los mercenarios de la parte contratante, que son los que tienen que mantener sus culos en sus asientos, las partes interesadas y los familiares a partir de 2º grado de los empleados del entramado de empresas que subvencionan este tinglado, así como los  subcontratados, autónomos, externos y demás que no violen el supuesto código ético impuesto y rubricado por la parte contratante para exaltar la transparencia de todo este proceso (¡¡…!!)

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Manual infalible de ética y moral televisiva.

La enladrilladora, cansada de derrochar pasión, tiempo y el importe aproximado de unas cigalas regadas con una botellita de Juve Camps en el lugar equivocado, pasa a mode #fiascogh15 y anima al fanático apasionado de este despropósito a cambiar de estrategia. Del activismo online, que pone en evidencia cuál es uno de los grandes problemas que tiene actualmente la humanidad, es decir: la gilipollez o el gregarismo ocioso del borreguerío a escala universal, del que yo misma he formado parte durante esta última semana encantada de la vida porque para eso iba con “los buenos”…,  decía que lo más sensato sería pasar al mode palomitas on y disfrutar del (previsible) espectáculo, ya sea timo, tongo o fiasco.  Sin gastar un céntimo, of course, que es lo que les  jode y procurando hacer la mínima propaganda. Y en el caso de hacerla, porque a pesar de todo nos gusta esta mierda, dejar siempre constancia del descontento que nos producen determinadas conductas  y planteamientos auspiciados por la parte contratante.

Y la pregunta, amado, sufrido y querido hipotético lector es la siguiente:

¿Quién es la única que le ha comido la polla literalmente, de rodillas y en el baño de Guadalix al Gran Omar?

 

Hale, sayonara!

*Edito y disculpas: lo del Vaquerizo afortunadamente parece ser un fake  y además el falso Mario en cualquier caso se refería a la contribución de una paulista derrochona que además no aporta recibo de la transacción…

 

Acerca de Obsy

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Enladrilladora oficial de la Calcetinería. Un coñazo, pero en tuiter no me dejan pasar de 140 caracteres y aquí sí.
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