Psicodrama

totxana2“El Psicodrama es una forma de psicoterapia, ideada por Jacob Levy Moreno, inspirada en el teatro de improvisación y concebida inicialmente como grupal o psicoterapia profunda de grupo (…) Recursos:  Una suma de reglas y principios, unidos a conceptos tales como la espontaneidadla acción corporalel encuentrola catarsis dramáticael tele y la teoría de los roles, orientan y sustentan un conjunto de técnicas y recursos, tales como la inversión de rolesel soliloquioel doblaje o la proyección de futuro”.

A Sonia se le ha ido el psicodrama de las manos. Midió mal sus previsiones. Confió en los aplausos del plató y en los gritos de los que, sin pretenderlo, se han convertido en sus peores enemigos. Ni se le pasó por la cabeza que Igor tuviera la más mínima posibilidad de regresar a Guadalix. En un error de cálculo tremendo ya que durante la ausencia del jugador de hockey aprovechó para hacerse la víctima ante sus compañeros vomitando toda esa bilis que se le acumula en el hígado –fingir es malo para el hígado y los intestinos– vertiendo toneladas de mierda sobre el lomo del vasco ausente.

Sirva esta penosa introducción para justificar el rictus de pánico, miedo, terror y pavor que le descompuso el rostro cuando abrió la puerta  y encontró al causante de todos sus males sentado en el confesionario.

La doctora Walls se había confiado demasiado. Cómoda y segura con su posición dominante sobre sus (aborregados) compañeros, su dulce tiranía  había funcionado hasta que le tocó improvisar. La espontaneidad no es lo suyo, aunque siempre quedan los lloros y lamentos como último recurso. Una pena que la soberbia la haya impedido actuar con frialdad y la  inteligencia de la que parece hacer gala, porque una vez más, durante la obligada audiencia que mantuvo con Igor, se le descompusieron tanto el gesto como el lenguaje, permitiéndonos de esta manera hacernos una idea de otro rasgo más de su divina, excelsa e inmaculada personalidad. Esta vez no fue miedo, sino odio. Muy humano, por otra parte. Las personas no somos planas y tenemos derecho a encabronarnos, a escupir sapos y culebras de vez en cuando. Si So hubiera aceptado el concilio que se desprendía de la actitud de Igor otro gallo hubiera cantado para ella. Es más, hubiera sido lo deseable, ya que a lo largo de su estancia siempre ha utilizado el (calculado) buenrrollismo como arma infalible.

Sonia-llora

Lo extraño de esta situación es que la doctora ha tenido una trayectoria intachable durante el concurso. Un par de veces  mencionada por sus compañeros a la hora de verdad y ninguna nominación, que es lo que interesa, ergo algunos ‘conspiradores’ no comprendemos a qué viene tanto drama. Desde que el vasco salió y fue inducido a despedirse de aquella manera, la odontóloga lleva montando un pollo surrealista tras otro. A discreción. Tiene, además, el descaro de juzgar las conductas que son legítimas y las que no. Por ejemplo, que Miriam, despechadísima -la muy tonta, que no llegó a catar aquello que ha provocado sus “desgracias”- largue lo que le parezca oportuno en su beneficio es válido. Que lo haga Igor,  es una herejía. Que Susana la reprenda porque la acusa sibilina e injustificadamente de hacerse la víctima en el confesionario, es un desafío a sus medidas palabras. Ella no ha dicho eso, es decir, no ha usado la palabra víctima en ningún momento.  Será porque la canaria es de ciencias y  para colmo se entretiene con textos de Coelho. Los que tenemos el vicio de las letras diferenciamos perfectamente la estructura profunda de la superficial, el sentido figurado, los retruécanos, las hipérboles y algunos hasta tenemos cualidades hermeúticas. Que So use la triquiñuela de introducir la primera persona cuando está haciendo una crítica a otros es un recurso muy de burguesa acomodada y cornuda. El último ejemplo, naturalmente, está relacionado con la coñona de Susana, su bestia negra: está buena, es buena, tendrá estudios superiores (¡oh my God!) y  pronto se convertirá en una mujer de ésas a las que hay que admirar, aunque sería deseable que no acabara atrapada en la mediocridad burguesa que exhiben algunas marujas acomodadas presuntamente triunfadoras, como So.

Cada uno tiene lo que se merece”, contestó a Raky cuando ésta comentó solidaria y empática ella (carcajada aquí) que le daba pena de los malos ratos que había pasado la murciana en Guadalix. La canaria corrigió rápidamente con un par de rápidos “ yo, por ejemplo”. No coló, no al menos para la facción conspiradora en la que me encuentro ubicada.  Lo suyo hubiera sido decir “tengo lo que me merezco” y además habría sido imprescindible estar hablando sobre ella. Pero no, hablaban de Su. Dos minutos antes, en la misma conversación, con gesto torcido, aprovechaba para deslizar de manera despectiva que la murciana ‘había tenido dos’ (líos en la casa). O se refirió a ‘cuando estaba con el otro’,  o al ‘primero’, no recuerdo la alusión exacta. En cualquier caso lucía esa cara de suegra mala que a más de uno puede resultar tan familiar.

Inciso:

Mis citas no son literales, ojo. Hay quien me acusa de no levantar acta notarial de cada segundo que me chupo de Gran Hermano.  Nunca lo he hecho ni lo haré. Mis sesudas conclusiones, como digo, son fruto de mi capacidad de exégesis, de la empatía y de las sensaciones que despierta en mí la adicción estulta a la observación estéril de esta fauna. Y no me voy a tomar la molestia de buscar el vídeo, el minuto y el segundo de tal o cual conversación. Para colmo algunas ya van editadas de serie por los inflamados seguidores que se toman la molestia. Gracias a todos ellos en cualquier caso.

Prosigo.

Fue clamoroso aquel día en que ejerció una vez más de suegra o madre o amiga íntima que odia a la chica que te mola aconsejando a Gonzalo que ignorara a Su. De nuevo personalizó, llegando a comparar su relación con Kris con la que el gemelo chusmeta mantiene con la de Murcia. Una pena que los conspiradores también apreciáramos las verdaderas intenciones de aquel gesto de generosidad. Introdujo a DJ Danny entre sus magnánimas palabras, et voilá: ni media hora tardó el borrego sevillano en arrojarle el argumento a la murciana con todas las malas intenciones que nunca se desprendieron, naturalmente, de los consejos de So. Ella sólo pretendía ayudar, por supuesto. Pero sucedió que en aquellos días el Súper se inventó una cosa horrorosa que consistía en tirar flores al suelo mientras recitaban mantras almibarados y el idiota agradeció con emoción los generosos consejos de So sobre su relación con Su. Por aquel entonces él desconfiaba de ella. La razón: que previamente había tonteado con el difunto DJ. Qué casualidad. Rápidamente So tuvo una charleta reparadora con la murciana, que aunque no lo manifieste en voz alta y tenga el coño como una alberca (con perdón) ata cabos como nadie en esa casa de pusilánimes, sin contar con Alvarito que por aquel entonces disfrutaba del concurso en casa.

Otro inciso: llama la atención que Álvaro, un tío sagaz, un alma erudita, cultivada y sensible, se postule como futuro  protector de Su en el caso de que los gemelos basurilla abandonen el lupanar.

Finalmente se me fue de las manos y no quiero prolongar más este ladrillo mentando (de mentar) el glorioso vídeo del “Derramamiento del sumito por el desagüe del fregadero”. Yo sólo pretendía hacer constar mis impresiones sobre el pánico que Igor provoca en Sonia. Pero ya que me he puesto no me iré sin hacer un par de reflexiones más.

La primera y más importante es la desconfianza disfrazada de cariño que el cuarteto de dueños y caseros se ha profesado desde el minuto dos. Sonia, Kris, Igor y Raky están cortados por la misma tijera. Ninguno se fía del otro y todos ellos persiguen el mismo fin: el maletín. Que esto es un concurso, puñetas. ¿Pero quién cojones puede creerse que en un par de meses y en esas condiciones se forja una amistad seria? Me enervan los constantes “yo te quiero mucho” y “yo a fulano lo quiero mucho pero…” que se escupen en esa casa.

Me desquició una vez más la odontóloga cuando le dijo entre susurros al que ella cree su títere que “si todo iba bien bien bien, pero bien bien bien (y esto es casi literal) se cogerían un sitio pequeño en el centro para los dos”. Retomo mi capacidad de exégesis para interpretar lo anterior: “al que gane le toca pagar el piso y ya veremos cómo distribuir el resto de los gastos.  Estamos muy cerca, que lo sepas”. O así. Lo interesante es que lo decía bastante convencida, la tía. Lo censurable, desde mi romántico punto de vista (por los cojones), es decir, desde el punto de vista que nos quieren vender estos dos piezas, es que a pesar del amor que se profesan todavía no han llegado al acuerdo firme de compartir el hipotético premio. Eso es lo que suele pasar en las historias de las películas que intuyo le pueden gustar a So. Uno pierde la cabeza entera, la cartera, la vergüenza y hasta la dignidad. Pero no, y los dos lo saben. Como muy bien apuntó en su momento Belcebú, aka Igor, el de la fregona en la cabeza se va poner morado cuando salga. El plan le debe seducir mucho más que la posibilidad de convertirse a medio plazo en el portero de la clínica Walls.

La segunda reflexión es la de una adicta a este formato. Ha quedado claro que la parte contratante ha optado  –con acierto a mi juicio– por “renovarse o morir”. Por lo tanto no caben lamentos y protestas sobre ciertas dinámicas que implican recibir información del exterior. Los mismos que se quejan encolerizados también las procuran. A los megafoneros me remito, obvio. No podemos estar esperando tres meses a que una pandilla de cenutrios nos devuelva el beneficio del entretenimiento tras invertir tanto tiempo en ellos. Una estulticia, un despropósito, lo sé. Pero la cosa está muy mala y ver la tele es (casi) gratis… siempre que los anunciantes no amenacen a los que la hacen posible, pero esto ya es harina de otro costal.

(¡No se te ocurra poner un pie en el plató, Argi, preciosa!)

Por esta razón considero indispensable que esta noche vuelva a la casa Igor, aunque no me fío ni un pelo de él, todo hay que decirlo. Visto lo de ayer lo creo muy capaz de reimplantar de nuevo la tiranía del buenrollismo como arma infalible para lo suyo.

En cuanto a Sonia, naturalmente a nadie le gusta ver a otra persona sufrir. Tal vez a mí aun menos a pesar de las apariencias. Pero esta rebuznante parte de la base de que es una exagerada –y  algo caprichosa– que tiene un ataque de ‘nometoqueslocojones’ porque los acontecimientos le han roto los esquemas. No es para tanto y además ya sabía dónde se metía. Con el esfuerzo que cuesta actualmente montar un chiringuito y mantenerlo, frititos como estamos a impuestos y derramas ¿de verdad alguien cree que esto puede beneficiar a su negocio?  Sabido es que el ojo del amo engorda el caballo, aplíquese para todas las partes del texto que el sufrido lector que haya llegado hasta aquí crea conveniente.

Y nada más, de momento.

Hale, sayonara

Obsy

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Enladrilladora oficial de la Calcetinería. Un coñazo, pero en tuiter no me dejan pasar de 140 caracteres y aquí sí.
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