Triunfo de la mediocridad

ladrillo obsy txikiBuenos días, estimados, guapérrrimos, excelsos, divinos, ilustrísimos e ilustrados Calcetineros!!! Al fin libre. Y estoy contenta a pesar de todo porque me incorporo a la vida normal. Ganó Paula, como estaba previsto y aparentemente decidido desde el día en que se sacrificó a Shaima, esa metemierdas maravillosa. Nobleza obliga y debo felicitarla públicamente de cara a la galería. A ella y a los responsables de su victoria, entre los que hay que destacar a los miembros del equipo formado por 400 personas que hace posible Gran Hermano y esto engloba tanto al Gato como a los demás mercenarios o mamporreros de Mediaset. Belén Rodríguez y Frigenti van en el lote. Pero sobre todo hay que felicitar a los seguidores de Paula que han echado los restos. Fin de la sección políticamente correcta.

“¿Que me despida de qué casa si esto es la casa de las tinieblas?” y “Me lo he comido todo, súper” (si lo sabrá bien Omar) Últimas palabras de Paula antes de partir

No voy a dejar los trapos sucios para el final, no. Del Gato vengo. Sugiere David Cano con sarcasmo (no con ironía) que un juez debería investigar lo de las tómbolas tuiteras destinadas a recargar teléfonos para votar a los candidatos a hacer bolos por las discotecas patrias durante un par de años. Yo propongo que deje de meter las narices con tan mala baba en el bolsillo del sufrido contribuyente espectador. Que no sea mal chico y que las rivalidades entre grandes analistas de este despropósito no empañen su buen hacer ahora que ya pertenece a la CASTA, que es así como he decidido llamar a la parte contratante para economizar vocabulario. En lugar de reclamar el juez -cómo no, cita al que ha accedido amablemente a sentarse en un plató de Mediaset- para sugerir que el enemigo hace trampas, debería citarlo para reclamar los números absolutos que nos niegan en lugar de los tantos por cierto con los que nos pretenden apabullar. Pero claro, no muerde uno la mano que le da de comer. Imagino que Hacienda se interesará por el tema llegado el momento. Ya puestos que el juez investigue también el sistema de votación desde la primera gala. A la enladrilladora le encantaría saber quién tiene acceso a esos datos y si el voto de silencio se contempla en su contrato. El de pobreza sabemos que no y el de castidad nos lo podemos imaginar. El abnegado lector ya sabe que duermo poco durante estos tres meses y se disparan mis delirios. Mi favorito es que la persona que tiene acceso a esos datos puede decidir el futuro de Guadalix durante la primera parte del concurso; no sé yo ya si es una iniciativa particular o hay asambleas discretas en algún despacho. O un simple telefonazo. El caso es que el número de votos siempre se refleja en tantos por ciento, al principio imagino que por escaso, y al final supongo que porque no hay que dar más datos de la cuenta a la competencia y por aquello de la facturación. Pero insisto, esto son delirios de la enladrilladora, que consiguió provocar un terremoto desde este modesto púlpito el día que decidió bautizar a éste y otros delirios como timo porque el tongo no se correspondía con lo que aparece en el diccionario. Y la realidad es que Paulita ha sido la previsible justa ganadora de esta edición y la mayoría de nosotros los imbéciles que hemos colaborado una vez más con la causa tras poner en marcha la edición, que no arrancaba a pesar del colorido cásting que al final mutó en mobiliario parlante y resabiado.

Merecida ganadora de una edición irregular y rara que supone la consolidación del cambio radical tanto en la esencia como en el perfil del seguidor. Hay que aceptarlo y es nuestra decisión seguir enganchados al formato o no. Para muchos de nosotros, que creemos ser alrededor del 50%, es un desastre. Para las nuevas generaciones de adictos es una maravilla, ya que la visión de GH se adapta mejor a sus líneas de pensamiento, que yo en general no comparto. Gran Hermano está vivo y se adapta a la idiosincrasia chusquera, es decir, a los valores que exporta Mediaset. Hay que aceptar que los puristas, los estetas y los dinosaurios empezamos a ser minoría. Se impone la legión de adoradores de MHYV y similares ( madres y abuelas de fans entregadísim@s incluídos) que lo de Francisco Nicolás es sólo una excepción que de todas formas también ha sucumbido a los encantos de Mediaset. Aprovecho para pedir a quien corresponda que ofrezca a la Pechotes lo que sea necesario para participar en GH VIP. Yo, como buena gregaria colaboraría en ese caso de manera altruista con la causa vomitando de vez en cuando un panfleto infumable aunque me inclino desde ya por los Chunguitos, que por cierto nos arrebataron anoche la majestuosa salida de la presentadora del plató. Encima no era directo, estaba mal grabado y se coló la voz de Yoli en plan Escarlata quejándose del daño que le hacía su corpiño. Supongo que accedería encantada a que Jony se lo aflojara al terminar la gala…

…Gala final que ha destacado por poco glamurosa a pesar de los datos que arrojan los barómetros de audiencia: 562.000 espectadores más que la semana pasada, o lo que es lo mismo: nosotros ladramos, ellos cabalgan y se gastan los dineros en decenas de arbolitos de navidad, en miles de led’s y en carrozas para transportar modernas cenicientas de pexiglás. Y en gasolina para llevar y traer a los otros grandes protagonistas a Guadalix. Y aquí, además de escribir un sentido viva Carabanchel, debo contradecir al patrón de este cajón, porque estos numeritos de emergencia no son ninguna excepción. Fue mucho más lamentable la que le liaron al pobre Alessandro y a Noemí Merino en el 12+1 encerrado en aquella divina caja de cristal que servía para torturar concursantes, con la diferencia de que aquellos eran más ingenuos y la que ganó ayer, descontenta porque le jorobaron la (presunta) magia del momento, ya venía de vuelta y supo mantener el tipo con cierta dignidad, tanto como el supuesto maltratador, que no sabía para qué cojones lo habían llevado allí pero cumplió con su contrato de manera impecable y elegante. No puede decirse lo mismo de Lucía, la otra gran protagonista que tuvo que tragarse una vez más la única sesión de porno duro de esta edición protagonizada por su novio. Diez minutos, diez, estirados hasta el último momento para regocijo de la flamante ganadora. No obstante y si nos atenemos a su carácter indomable, la madrileña no llegó a perder los estribos. Ante el descarado y previsible lapsus o descuido o desliz que sufrió Mercedes Milá al olvidar que quedaba otra finalista encerrada en el confesionario (¡50 minutos!) y tras amonestar a Lucía por su protestas recordándole que aquella era la noche de Paula, la carabanchelera le zampó directo ante más de dos millones de almas la pregunta del millón de los 300.000: Si esta es la noche de Paula… ¿qué hacemos aquí nosotros?. Más tarde la presentadora se vengaría amenazándola con mandarla a pastar al purgatorio del ostracismo telecinquero junto a Pepe Herrero (no te preocupes, Lucía, que siempre nos quedará Zara y los acordes de una guitarra). Está claro que a Omar, al Gran Omar, le atraen las mujeres que gritan. Y la enladrilladora aquí se detiene porque a Paulita le brillaban los ojos de odio, que es lo que llega después del amor accidentado, aunque en este contexto haya que cogerlo todo con papel de fumar, que viene a ser lo mismo que la comillas en un texto, pero es que el de Carabanchel ayer estaba arrebatador y a ella, como a tantas entre las que me incluyo, le van las montañas rusas que engrasan los canallas. Y la doma de fieras. Y si todo esto se desarrolla en el contexto adecuado, es decir, en un parque de atracciones o en un circo como éste, las artistas como Paulita saben cómo sacar partido de la situación.

COMELE LA CALVA
Te comería la calva, nene… Pero Lucía está a punto de entrar.

El caso es que da igual quien llegue a la final y los méritos que haga para conquistarla. Si no llega porque la ‘mano negra’ del destino lo impide, se fleta un furgoneta para que esté presente en el momento clave. Y si no hace méritos se fabrican en el laboratorio de recortar vídeos. La propia Mercedes, además de reconocer que no le han aceptado el  enésimo intento de dimisión, reconoció anoche que los responsables deben elegir en el momento de hacer los montajes, no sabemos ya si se siguen indicaciones desde arriba o manda la abuela del montajista de turno o simplemente el exceso de metraje no deja otra alternativa que seguir criterios que no den lugar al fracaso sin tener en cuenta otras consideraciones. O todo a la vez, pero la gala ha sido mediocre. Tal vez sea sólo mi percepción ya que cualquier valiente que se haya tragado alguno de mis panfletos sabe que detesto a la ganadora. Y la detesto y lo escribo alto y claro porque ha afirmado ahostiarse con su madre, con su abuela y con sus novios además de tirar a su hermana por la escaleras. No hay más. Una es humana, sensible e intolerante con determinadas manifestaciones de indulgencia, sobre todo si se tratan de manera frívola y en el contexto de la violencia familiar, sin distinción de su origen ni procedencia, aunque su caterva de defensores haya abogado por el reduccionismo y la cosa haya quedado en anécdota tras unos segundos de duda cortesía del aviso de Xamy que parece que entiende bastante sobre el asunto. Quedó claro que es normal ahostiarse con la familia de uno de vez en cuando, coño. ¿Quién no ha dado dos hostias a su madre cuando le ha regañado por volver tarde ? Lo que parece ser una verdadera vergüenza es mostrar unidad (familiar) en momentos clave y concentrar el voto en uno de los aspirantes para tratar de conquistar (¡y repartir) un merecido premio que al final no llegó. En cualquier caso desde mi punto de vista la ganadora no ha estado a la altura al llegar al plató a pesar de haber solventado con bastante éxito el marrón que le colaron a todos al tratar de utilizar a Omar y a Lucía a su favor, porque no nos engañemos: a los que conocemos bien la historia no nos la pueden dar con queso, pero los espectadores exclusivos de galas y especialmente los de galas finales de GH (562.000 más que la semana pasada) se habrán posicionado junto a Paulita. Los que ya la seguían le habrán cascado media docena de votos más por cabeza, especialmente tras ver la frescura y la naturalidad apabullante de las primas frente a la sobreactuación forzada de la mediocatalana. Como cabía suponer, las primas han sido casi las únicas concursantes que han hecho nuestra delicias en el plató. Y una vez felicitada la ganadora por puro trámite (no es mi intención ocultar mi descontento y alabar a semejante criatura) es el turno de ensalzar a las dos manchegas por ser como son: dos chicas normales, divertidas, frescas y transparentes que ayer estaban preciosas, por dentro y por fuera. Una reculando por enésima tras ver una remota posibilidad de llevarse a Jony al huerto y la otra por todo, absolutamente todo lo demás. Divina y majestuosa Alejandra. Qué porte, qué genio tan bonito el suyo. Y un ataque de risa me ha dado al leer el torpe intento de crítica del gato hacia Yolanda, que tras chuparse (de chupar) una sesión de vídeos destinados a provocar un rifirrafe en directo que no llegó porque las tres estaban concienciadas de dónde estaban en ese momento, reaccionó como se debe: adiós chata, que te vaya bien. Ni besos ni pollas que acabo de verte en acción. Y felicito a la parte contratante por la ocurrencia, una pena que no se ahostiaran en directo, una muestra evidente más de que la grandeza y del autoncontrol de Paula -cabe suponer- tras aprender que ahostiar es mal. Lo que no detalla nuestro Gatete, pero ya estoy yo aquí para eso, es la mezquindad, la mediocridad y la falta de elegancia de la triunfadora una vez conquistada la gloria, que además de estar poco favorecida debido a los desagradable gestos que parecían brotar del fondo de su alma y al culazo que ha echado en estas últimas semanas, abandonó su querencia por el helio y dedicó al respetable la peor entrevista de todas las ediciones con gestos ordinarios, gritos, ataques, desprecios e insultos. Y que nadie miente (de mentar) ahora aquí de nuevo a Lucía, que como bien puntualizó Mercedes olvidando a la otra finalista, era la noche de Paula, que sacó a relucir su carácter y dejó entrever lo que (yo creo que) realmente es: una chica malcriada y grosera que se ha salido con la suya tras un esfuerzo titánico en el que ha desplegado toda su batería de recursos. Y ese mérito no se lo puedo negar. Como es lista de cojones, políglota, ambiciosa y procede de un estrato social acomodado, tal vez salga pitando a solucionar lo de su deportación, aunque las lleva claras con los usanos. Por cierto, que menudo complejo de Electra evidenció durante la conexión paternal con Hawai, un rasgo más que añadir a su personalidad de hija desagradecida que ha exaltado la idealización de la figura del padre trotamundos en detrimento de la figura materna, que por otra parte habrá tragado lo suyo. Y aprovecho una vez más para pedir disculpas a quien pudiera ofender por mis juicios y prejuicios, pero escribir desde la mitad de las tripas es lo que tiene y no me voy a subir al carro del bienquedismo a estas alturas.

PAPICHULO
Te quiero papá. Mamá, gracias por venir.
bondadulzuraalegria
Paula sin helio

Y esto es todo, queridos lectores. Todo lo referente a mi ‘odiada’ Paula, puntualizo. Tampoco es mi intención ocultar mi rechazo hacia el personaje. Parafraseando a la (hipotética) creadora de “mi locura es la respuesta sana a este mundo enfermo“, aclaro que “mi rechazo es la respuesta cuerda a los valores que representas”. Le deseo toda clase de parabienes y si puede ser, que regrese a Hawai y sea muy feliz, tanto como para no volver a España a entregar el maletín al ganador o ganadora de GH16… si lo hubiera, que no dudo que lo habrá en vista de los resultados que ha arrojado durante esta edición. Cenedra comentaba ayer en este blog que este año ha habido relevo generacional también en los redactores. Sea o no del agrado del sufrido espectador, este bendito despropósito ha vuelto a arrojar beneficios. Tocaba renovarse  o morir. Queda ya muy lejano aquello que nos contaron en el año 2000 del experimento sociológico, que finalmente se ha convertido en una excusa para rentabilizar un par de programas semanales. El resto es cortesía de las redes y de nosotros, los adictos. Sobre nuestros hombros viciosos recae el peso de encumbrar este lupanar. O recaía, ya que son suficientes un par de agitadores online para secuestrar la voluntad del borreguerío ocioso dispuesto a dejarse taladrar el cerebro.

No sufráis que ya empiezo a ver el final. O haced una pausa, que en la despensa seguro que quedan panchitos de anoche. Yo me estoy atiborrando mientras intento encadenar con sentido este vendaval de palabras y tengo el teclado hecho una auténtica mierda. Prosigo, pero antes me levanto y subo foto de un inesperado regalo navideño que me sirve de consuelo. Y eso que no he llegado a participar en ninguna tómbola de recargas. Porque a pesar de mi descontento con la ganadora, lo del mercadillo tuitero me ha parecido genial. Me lo he pasado bomba y entiendo que es lógico que el seguidor se haya adaptado a los nuevos tiempos utilizando los medios a su alcance. Es legítimo aunque sea una injusticia. El único inconveniente es que alguna de las partes juega con desventaja, mientras que la otra podría beneficiarse de la ausencia de números absolutos. Y a lo del (hipotético) voto de silencio de quien tenga acceso a los datos me remito. 

sin regargas
Aunque esto no me lo envía la Heskoria yo les envío un abrazo enorme. Gracias por todo, cabrones

Por cierto ¿dónde estaba anoche  el notario(1) con cara de notario(2) de telecinco? Sepa usted, señor notario(y van 3), que la redundancia es una figura literaria y que esta humilde y marcial enladrilladora lo echó de menos. No por causas legales, porque no me cabe ninguna duda de que el resultado a estas alturas es tan rotundo como legal. Es sólo nostalgia por la solemnidad de las grandes ceremonias, pero qué se puede esperar en un país en el que su republicana reina ha largado la ceremonia del izado de la bandera al aparcamiento de palacio porque le molestaba el ruido. Porca miseria, ya no quedan estetas comme il faut.  Los reyes ahora son de plástico y las presuntas princesas se convierten en sapos en la gala final de Gran Hermano. Qué dolor más grande.

Sobre el resto de la (mediocre) gala ya se ha dicho casi todo en las horas posteriores. No obstante la empafletadora considera que más que la final de GH15 la fiesta estuvo a punto de convertirse en la la gala de Jony, que al fin demostró tener sangre en las venas. Lo que no dijo, no sabemos ya si porque su primo no le había dado permiso o porque Yoli bien vale unas tragaderas, es que a él no le gusta la manchega. Claro que a lo mejor ahora le gusta. La rubia, que estaba preciosa -ella sí- sacó los dientes cuando supo de la traición de los primos. Ni sí ni no sino todo lo contrario, fue la respuesta del cabreadísmo barbudo que ha aguantado estoicamente y por interés (sí, por interés he escrito) los embistes de la tozuda Yoli, que al conocer la baja voluntaria de la gitana volvió a las andadas. Al final Loli se va a salir con la suya y van a acabar en una caravana cargados de hijos. A la insufrible enladrilladora le encantaría porque es de justicia que todo esfuerzo conduzca a una justa recompensa.

CABREAO
Jony cabreado porque dice que se ha quedado a dos velas y que esto es un circo

Podría añadir muchas más sensaciones en forma de palabras, como la que no me abandonó en ningún momento al ver que la segunda finalista exhibía talante, formas y físico de ganadora. La que se llevó finalmente el premio se convirtió por arte de magia (porque se rompió el hechizo) en animadora circense de las que hacen palmas en los intermedios para que el respetable no se venga abajo. Pero soy consciente de que mis percepciones serán tildadas de sesgadas, algo que francamente, queridos y abnegados lectores -si es que alguno ha tenido el valor de llegar hasta aquí- a mí me la suda. Para eso estoy aquí, para rebuznar sobre lo que no me gusta y alabar -rebuznando también- aquello que me gusta. Y de esta edición me quedo con dos de Carabanchel y una de Albacete. Hice una incursión en el PACMA en honor a la belleza de Azahara aunque haya mutado en rubia discotequera, que es lo que siempre ha sido la preciosa malagueña a la que no se puede entender sin la Pepi, con la que mantengo que no me gustaría tener un rifirrafe en la cola de la pescadería. No me iré sin felicitar de nuevo a los responsables del cásting por haber hecho un gran intento, y sin maldecir a los otros, a los del timo, los del tongo o los del fiasco, que al final queda reducido a una tomadura de pelo. En cualquier caso enhorabuena por los resultados.  De nada, chatos. Yo sigo siendo libre para repartir estopa disfrazada de pompa literaria junto a tantos otros. Lo hacemos por vicio, por amor o por nostalgia y porque estamos enganchados a este despropósito. Porque somos una pandilla de gilipollas y porque nos lo pasamos bien, qué coño. Bienvenidos sean los que se han incorporado a esta locura que nos roba un trozo de vida durante tres meses. Ha quedado claro que la CASTA ya ha tomado su decisión porque corren malos tiempos la lírica. La nuestra será renovarnos o morir.

Estrambote:
Paso de los Chunguitos y dejo a Luis, que es la verdadera revolución mediática

luis

 

 

A los demás, sin distinción, un abrazo enorme. Es, ha sido e ignoro si volverá a ser un placer y un lujo compartir espacio con todos vosotros. Gracias por todo, de corazón.

Ale, Sayonara!!

 

 

Acerca de Obsy

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Enladrilladora oficial de la Calcetinería. Un coñazo, pero en tuiter no me dejan pasar de 140 caracteres y aquí sí.
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