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Ya lo sabíamos, pero jode

La verdad es que cuando dijeron que Olvido era definitivamente la expulsada, mi primer sentimiento fue de impotencia. Impotencia por no poder hacer nada ante tamaña injustica. Impotencia de saber de tanta gente abducida por ese fenómeno-engendro llamado Belén Esteban. Impotencia, incluso, por no poder ni echarle la culpa al enfoque de la gala y a la selección de vídeos, que hay que decir que fue excelente.

E impotencia porque, como dice un amigo mío, para no dejarlas a la intemperie, albergábamos esperanzas.

Todos los que vemos el Gran Hermano normal sabemos que la situación vivida por Olvido la hubieran hecho firme candidata a la victoria final y que en ningún caso hubiera salido expulsada ayer. E incluso con un marcador en contra, durante la gala y tras el visionado de vídeos se le hubiera dado la vuelta al marcador como un calcetín.

Y de que esto no es un GH normal, y que se juega con otras cartas y otras dinámicas ya estábamos advertidos pero no deja de joder, y mucho, que se recompensen las malas actitudes y a las malas personas. La reacción de las perras del infierno al saber la expulsión de Olvido fue tan lamentable, tan rastrera, tan hijoputesca como paradigma de su miseria moral. Nunca en esa casa de Guadalix se había visto nada parecido.

Indignados estábamos y entonces vino la entrevista. Y ahí Olvido dio un recital de cómo responder, calmada y argumentadamente a las cuestiones más espinosas. Por mucho que Jordi intentaba colarle que su actitud había sido de ir a provocar a Belén, Olvido fue demostrando, caso por caso, que siempre había habido una provocación previa por parte de la Esteban o de su clan.

Fina estuvo también en su despedida, saludando a las dos únicas personas que en algo apreciaba y no entrando en el juego barriobajero de la Esteban. Esos segundos entre los que Belén se pone a farfullar como una loca hasta que Olvido dice “yo no tengo nada que decir” son una fotografía fiel de lo que es la una y lo que es la otra.

No voy a elevar (más) a los altares a Olvido Hormigos porque todos sabemos que estos personajes igual un día te salen por aquí y otro por allá, pero si hemos de valorarla únicamente por su entrevista y su despedida, este humilde espectador solo puede decir que la Hormigos estuvo de 10: correcta, elegante, incisiva y sin rehuír nada.

Para mí, su mejor frase fue esta:

¿Y qué han hecho Belén o Kiko en su vida para que yo tenga que estar lamiéndoles el culo?

Aquí un servidor estaba aplaudiendo con las orejas porque no solo era una respuesta de absoluta dignidad personal sino que era paradigma de lo que estaban haciendo absolutamente todos los demás en esa bendita casa de Guadalix, ahora conocida como El Cortijo de Belén.

Las reacciones posteriores en el directo no hicieron más que confirmarlo, con una Ares rauda a lamer el ojete de la Esteban y mostrando, una vez más, su bajeza moral, regodeándose con lo mal que Olvido seguro que lo habría pasado en la entrevista: “Se la veía mal, muy mal, desencajada” iba diciendo mientras lamía las no pequeñas posaderas de la dueña del caserón.

Pues no, no fue así, sino que doña Olvido Hormigos dio un auténico repaso en su entrevista. Y eso fue  lo que al final, aún estando jodido por la expulsión, me dejó con un buen sabor de boca. La de saber que había apostado por lo correcto. La de saber que ahora ya solo queda inmundicia en esa casa y ya me voy a centrar en disfrutar mientras se apuñalan entre ellos. La de saber lo que ya sabía, que esto no es Gran Hermano aunque se le parezca un poquito y que de aquí a que se acabe no voy a sufrir ni empatizar ya con nadie sino simplemente observar cómo estos seres se revuelven en el lodazal.

Empieza, pues, el VIP que ya había previsto pero al que aún me resistía. Sea, pues.

Maroto

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Gran Jefe Calcetinero. Desde GH 14 en este cajón.
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