Buenos días (o tardes o noches) amados, queridos y admirados calcetineros.
Como decíamos ayer… No, ayer, no. Claro que no. He vuelto. En realidad nunca me fui, pero estaba harta de Vips y de concursos enlatados de cantantes y de comida. De los de niños que cantan o cocinan prefiero no hablar.
Anoche, es decir, esta madrugada, Rubens, Ruvens —o Roberts, como diría Daniela— y Oscar nos han vuelto dar una larga sesión de fluidos intercambios verbales de madrugada. Observarlos a los dos en el directo y a esa hora es un lujo, una gozada que casi habíamos olvidado.
Hay que decir que esta enladrilladora odiaba al de Albacete en primera instancia, llegando a dedicarle toda una sarta de improperios vía X: tirillas, tontolaba, enteradillo y algunas otras manifestaciones de rechazo que he resuelto reducir a histriónico. Y el histriónico de Rubens, o Ruvens o Roberts se abre en canal frente a nuestro maricón de lujo y entre col y col deja caer que se refugia en las gracietas como arma para relacionarse.
(Primer aviso para canceladores y presuntos ofendidos: si llamo maricón de lujo a Oscar es por tres razones: porque lo es, porque es un lujo para nosotros contar con un concursante así y porque él mismo se autodenomina maricón. Y a esta enladrilladora le chifla la fuerza de la correcta combinación de vocales en palabras agudas).
El diálogo entre los dos titanes (de momento) de esta edición es intenso, fluido y apasionante. Ruvens además es consciente de que cubre una franja horaria valorada entre los adictos a Gran Hermano, incluso ha llegado a pedir al Súper con sarcasmo que tenga la deferencia de no despertarlo temprano porque estaba rellenando un hueco en el 24H. Contaba que aunque no lo dejaban de pequeño, buscaba la manera de seguir nuestro despropósito favorito. Imagino que por ello (ser demasiado pequeño) a veces no lee el concurso correctamente. O eso creía yo ya que tras escucharlo con atención he cambiado de opinión. Más bien está obsesionado con el histórico de GH y su exceso de celo lo lleva a sacar demasiadas conclusiones, algunas precipitadas, como el alto concepto que tiene de sí mismo en Guadalix. Es Oscar quien se lo pasa todo por el forro. A él se la suda: su patrón, aparentemente, es la lealtad a los suyos y la divina exquisitez, impostada o no. Ambos, entre giros de conversación y sentencias sublimes como “Vanessa es mala de verdad aunque sea del tipo 1” “o “qué coñazo (la casa porque) están todos emparejados” y otras lindezas, se funden en una especie de danza verbal en la que además de medirse, se divierten, coquetean, intiman y se retroalimentan el uno del otro. Los dos juegan a otro nivel, si bien durante esa sinfonía entremezclan temas personales. Ruvens es consciente de que las normas del programa no permiten dar demasiados datos, especialmente de terceros, o mencionar según qué cosas personales que es justo lo que en esta humilde rebuznadora provoca aporrear la tecla. De hecho llaman la atención los giros que da para tratar de explicar no sé bien qué; incluso llega a afirmar que “lo contó todo en la entrevista”, algo que sorprende a Oscar. El sufrido lector que me haya leído alguna vez sabe que todas mis (desbarradas) opiniones se basan en mi intuición, que es solo el fruto de mi experiencia, mi amor por la antropología (de pacotilla) y la observación. Suelo ser aguda, pero no haré afirmaciones que puedan ofender al borreguerío cancelador, o no por ahora. El caso es que hay algo que marca y condiciona a Ruvens, pero no lo puede nombrar en la casa y ese algo es lo que a mí me conmueve, sin saber bien ni a qué se refiere. Sin embargo Oscar, que también es más mayor y menos obediente, es un pozo sin fondo que da todo tipo de datos, situaciones y nombres, por ejemplo el apellido de su abuela. Por cierto que el apellido de él es Landa, como el gran Alfredo, pero esta enladrilladora también adora el lujo, así que prefiere asociar el apellido de nuestro ilustre concursante, y de paso recomendar una visita al Hostal Landa para tomar unos huevos fritos con morcilla de Burgos. Y no, nadie me da ni una lata de fabada por la publicidad y ya me estoy yendo por los cerros (de Burgos).
Decía que al irse también ellos por los cerros de la intimidad de uno y otro (la de fuera, naturalmente) nuestro amigo Paco se ve obligado a enfocar al resto de durmientes aspirantes a pasear por lo platós de Mediaset y convertirse en instagramers, influencers o cuaquier cosa que termine en -er, menos muj-er, porque ser mujer se ha convertido en un constructo y corto y cambio que ahora sí que me estoy metiendo en terrenos farragosos y todavía no toca.
Tras entrar en algunas cuestiones personales (¿inconvenientes?) presuntamente censuradas por Paco, han vuelto a la carga contra Vanessa y el de Albacete le ha afeado a Oscar que no quisiera hablar con Maite, a la que disculpa el carácter duro, altivo y chabacano por sus orígenes, algo de lo que tampoco se puede hablar con claridad pero que he recogido al vuelo y además lo suscribo porque lo de la de las anchoas tiene que tener alguna explicación sensata. Ruvens también ha negado pertenecer a ningún pacto o grupo. El caso es que cuando parecía que el vasco iba a sucumbir al (rápido y potente) discurso de su locuaz interlocutor, le ha zampado la realidad: “No hay grupo ni pactos porque cada vez quedáis menos y a Maite le negué la charla porque quiso cargarse mi unión con Maica”. Recordemos que ella quería disculparse —si es que sabe lo que es eso— y recordemos también que las citas que entrecomillo no suelen ser literales
En cualquier caso, ambos han mostrado firmeza en sus posturas, lealtad a los suyos y unidad con respecto a Vanessa. Y aquí he de hacer un inciso:
No se os ocurra echar a Vanessa. Por GER
Echad a Juan que todo apunta que Javier se va a acabar ganando una expulsión disciplinaria, porque no hay un GH sin su correspondiente expulsión disciplinaria. O disciplinada, según se mire.
Hale, encantada de volver al tajo y sayonara.
Dejo parte de la conversación por aquí:
Ruvens y Óscar abriéndose en canal!!
CHAPÓ!! 👏👏 #GH8O pic.twitter.com/snXxJyeP8T
— LIBRA (@FBI95366692) October 8, 2024
Pd.: El apellido de la abuela de Oscar es ‘Sola’. Le fascinaba que se refirieran a ella solo por su apellido porque el resultado era ‘Señora Sola’
Edito: me comenta @NeusBarcelGarc1 en X, que el apellido no es Sola, sino Solá. El muy cuco ha jugado con la pronunciación para convertirlo en anécdota.
Calcetineros El cajón para los calcetines sin par – Reality blog
¡Qué ilusión encontrarme con comentarios en el blós! En estos tiempos de X, pensaba que se habían perdido como lágrimas en la lluvia -que diría aquél tipo rubio y raro.
Poco que aportar -es una jodienda no discrepar en ni una coma. Solo subrayar, de Obsy, el no sucumbir de Óscar -le gusta el tonteo, le gusta Ruvens, pero sabe perfectamente por qué ahora se ha acercado a él.; y de Joanico, una buena reflexión: que Óscar es el maricón de derechas desacomplejado y Ruvens el maricón de izquierdas que no sale del armario.
Para entendernos, que el punk y el pop están intercambiados. Fabuloso.
Ahora si que ha vuelto el GH de siempre, yo he regresado a GH después de dejar de verlo en GH 18 a mitad de concurso y sentía que me faltaba algo para completar mi locura por este programa y era el leerte a ti Obsy, me encanta el análisis que haces de los 2 concursantes, los cuales son los únicos de esa casa a los que merece pararse observar detenidamente y como dije en un tuit, el solo hecho de que en un minuto ninguno de los dos no digan ni tío ni tía es más que suficiente para mi, la riqueza cultural que demuestran ambos en sus conversaciones al amparo de la noche y ese tira y afloja me trae recuerdos de pasadas ediciones que ya no volverán.
Pero lo que más me fascina de este binomio es el intercambio de clichés y de lo políticamente correcto que tienen, Oscar el típico maricón de derechas y misa diaria que no tiene ningún reparo en decir y vivir en plenitud su orientación sexual (como debe ser) y por contra Ruvens imagen del gay progresista tanto en sus opiniones como en la forma de ver la vida pero que es resistente a desvelar y compartir con los consumidores del 24H su orientación sexual, estos papeles intercambiados de ambos es lo que los hace grande ante el análisis de nosotros
Por finalizar darte las gracias Obsy por compartir tus pensamientos con nosotros y a Maroto por poner el medio por el cual expresar tus ideas y más de este tamaño que en las redes sociales seria imposible porque esas redes están hechas para que el cerebro no trabaje más de un minuto.
La guinda del pastel sería leer el contrapunto y los «peros» que pondría nuestro querido hyperion, pero eso es mucho pedir después de su larga ausencia.
Gracias, Joan. Pedazo de parrafada que te has pegado, con la que además estoy de acuerdo en casi todo. Todavía los tengo en cuarentena. Desde luego son los dos que más interesan y parece que también son los que más mueven, pero si las caras son el reflejo de alma, no puede haber nada bueno ahí.
Besazo.
Volver a leerte es un placer que echaba de menos. Muy bueno tu ladrillo, como siempre. 🫠
Gracias, Nanita, pero tengo que recuperar la forma. Es que ni encuentro los emoticonos… Muac!