Óscar reina y Elsa gobierna. Primeras impresiones de esta nueva edición de Gran Hermano

¡Hola de nuevo amigos calcetineros!

Como ya sabéis, con mi actual trabajo y horarios no puedo tener el blog tan cuidado como me gustaría, pero aprovechando que esta semana tengo un puente de 4 días, aprovecharé para estrenar esta edición.

Mi primera intención era hacer un 1×1 de todos los concursantes pero es que los hay tan insustanciales que no merecen ni una coma. Así que me centraré en los que de verdad destacan en estos primeros compases de edición.

Empecemos por…

Óscar

Imatge
Óscar y su copa ya son icónicos.

Óscar empezó con no muy bien pie. De hecho se creó una dinámica de dos grupìtos de la que los espectadores, sin saber muy bien por qué, en nuestra mayoría elegimos al grupo equivocado. El grupo maldito en los primeros días era el que formaban Daniela, Óscar, Maica, Vanessa… La organización nos ha dado la gran oportunidad de poder rectifficar nuestras primeras expulsiones porque es de pecado mortal el haber echado así de primeras a Óscar o a Daniela.

En la primera expulsión echamos a Daniela y a Vanessa, con lo que Óscar se quedó básicamente con el único apoyo de Maica y ahí comenzamos a ver esa tremenda vis cómica  de nuestro protagonista y su arte haciendo trajes a medida.

Óscar no es ni mucho menos un ser de luz ni aún menos un ser perfecto. Tiene algo de marica mala, o sea, al tipo le encanta criticar a las espaldas, ponerte a parir por detrás y a la cara darte bola. Pero también tiene mucho de marica buena como en sobre todo su ironía y su cinismo, su capacidad para reírse de todo y sus ademanes de elegancia con su copa siempre en alto.

En las siguientes votaciones la audiencia volvimos a equivocarnos y expulsamos -no del todo- a Óscar, que se fue a la casita pequeña.

Allí se volvió a encontrar con Daniela, con la que está dando un servicio impagable a nuestra comunidad de seguidores de Gran Hermano, con noches haciendo trajes sin parar hasta las 7 de la madrugada. Óscar y Daniela han creado un dúo perfecto que debe de volver a la casa grande sí o sí en cuanto tengamos la oportunidad.

En el otro fiel de la balanza… (redoble de tambores):

Elsa

Imatge

Elsa entró en la casa con mejor pie del que se está labrando con el paso del tiempo. Y no exclusivamente por su culpa. Una tía vasca, echá palante y bastante seca pero que podía tener su punto ante otros perfiles mucho más convencionales que habían metido en la casa.

Se juntó con el grupo antagónico al de Óscar, básicamente con Ruvens (que también prometía pero no) y la mayoría de chicos y ahí empezó a dirigir la casa. Empezó a deslucir su perfil por su indisimulado autoritarismo como cuando dijo al segundo día de conviivencia: «¡Hasta que no se acabe de comer aquí no se levanta ni Dios!» abnte el silencio y acojone de los demás presentes.

Participó activamente del «apestamiento» de Óscar, de su distanciamiento con Maica -de lo que se pavoneaba diciendo orgullosa «le he dejado sin su amiga» y de la delación de las mellizas. Que, ojo, ni son crímenes de lesa humanidad y en el fondo esto es un juego. Pero como juego que es, debes de medir tus movimientos a ver si lo que te beneficia dentro de la casa no vaya a ser que te perjudique fuera. Aquí creo que está el principal error de Elsa.

Y luego está el tema de las infumables carpetas y de que si Elsa se mete por medio o las dinamita… y yo en esto tengo las cosa muy claras. Si hay un perfil de gente inmadura, sin las cosas claras y sin saber de qué pie calzan, esos son Edy y Violeta y Manu y Laura. Tener que comernos estas carpetas indecisas, lo de la «personita especial» de fuera y mil estupideces más es algo que me saca de quicio. Y Elsa tiene todo el derecho de ser cariñosa con cualquier chico de la casa porque lo fue desde el primer día. Y si alguien tiene que dar algún tipo de explicación o tener algún tipo de remordimiento, en cualquier caso, será el chico en cuanto una neurona le haga contacto con otra y se lo piense un poquito. Edy y Manu no son, desde luego, los lápices más afilados del estuche.

Pero que ya está bien de culpar a las terceras personas (en este caso y muy a menudo, a mujeres) de las inmadureces de las primeras personas (en este caso, hombres).

En fin, de momento lo dejaremos aquí. Como primeras impresiones, pueden cambiar en cualquier momento y realmente no deseo ver a ninguno de estos dos personajes expulsado teniendo, como tenemos, un montón de parásitos pululando por la casa y no aportando nada.

Pasadlo bien y como diría Don Tomás… andad por lo segao.

Acerca de Maroto

Gran Jefe Calcetinero. Desde GH 14 en este cajón.

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